Somos un grupo de vecinos colindantes a los inmuebles de la calle Manuel Gullón 18 y Alonso Garrote 3 y nos vemos obligados a alzar la voz ante lo que consideramos una situación de indefensión y riesgo real para nuestras familias, nuestras casas y para los comercios de la zona.
Tras varios años viendo el deterioro de este edificio, el paso del tiempo, la meteorología, la inacción y la falta de información, ha hecho crecer de forma alarmante el temor a daños mayores, tanto estructurales como personales.
Queremos denunciar públicamente que el pasado 30 de enero, un informe técnico municipal reconoció formalmente el deterioro de estos edificios, declarando el estado de «ruina inminente». Sin embargo, seis semanas después, no se han completado las intervenciones urgentes que la propia arquitecta municipal ordenó en dicho informe. El paso del tiempo y el clima solo están agravando un deterioro que pone en peligro la integridad estructural de los edificios y la seguridad física de quienes vivimos aquí y de cualquiera que transite por la zona. Este estancamiento administrativo obliga además al cierre de tres calles del centro, estrangulando tanto el tráfico principal de la ciudad como el paso por vías peatonales muy concurridas. El bloqueo, que incluye accesos secundarios, pero igualmente necesarios, supone un agravio que no solo desluce el entorno dejándolo en una situación de abandono injustificado, sino que daña gravemente la imagen de nuestra ciudad y castiga directamente a los comercios locales, que ven mermada su actividad ante un ambiente descuidado y peligroso.
A pesar de haber presentado numerosos registros oficiales ante el Ayuntamiento solicitando actuación e información, solo hemos recibido silencio o negativas verbales carentes de fundamento legal. Se nos ocultan los detalles de un «supuesto» proyecto de derribo que solo conocemos por lo que publica la prensa. Esta falta de transparencia nos impide conocer qué va a pasar con nuestros muros próximos, qué medidas se van a tomar para que nuestras casas no sufran daños durante las obras, o cuándo se van a abrir por fin las calles y aceras eliminando las protecciones “temporales” y los peligros existentes.
No entendemos por qué el Ayuntamiento nos facilita el decreto de ruina inminente para confirmarnos que el edificio se cae, pero no ejecuta sus propias medidas y nos bloquea el acceso a la solución técnica para protegernos. Esta obstrucción informativa y transparencia selectiva e incoherente nos ha obligado a elevar una queja formal ante el Procurador del Común de Castilla y León, denunciando la dejación de funciones del consistorio.
Nuestra postura es firme: el silencio no es función pública y no vamos a ceder en nuestras peticiones porque son fundamentadas y documentadas. No vamos a dejar de utilizar los medios oficiales y de comunicación para hacernos escuchar, ni vamos a caer en la trampa dilatoria del Ayuntamiento. No queremos ser víctimas de un derrumbe que se pudo evitar. Por ello, exigimos públicamente a la Alcaldía y al departamento de Urbanismo que responda a esas instancias, que se ejecuten de inmediato las medidas de seguridad que sus técnicos ordenaron hace más de un mes y que faciliten información verídica y contrastable sobre los planes de actuación que afectan directamente a nuestras propiedades y a nuestra seguridad.
Firmado: Vecinos afectados de las calles Manuel Gullón y Alonso Garrote.


