SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Sigue cayendo la mundial en este país en el que los trenes de borrascas son los únicos trenes que llegan a tiempo y parece que son capaces de generar desastres igual que los de acero.
Y como ya ni siquiera la meteorología es un tema de conversación neutral, el hooliganismo social que nos hace talibanes de nuestra trinchera y odiadores profesionales de la de enfrente, también llega al tiempo. Nos enfrascamos en un “clímax climático” elevando la voz y escupiendo la barbaridad cuñada más grande, que en esto no caben medias tintas.
Y así tenemos que escuchar ante una nevadilla regular, que nada tiene que ver con las de hace cincuenta años al listo de turno “¿dónde está el cambio climático? ¿dónde? ¿que yo lo vea?”. También es el momento de ajustar las tuercas al cuñao de los famosos chemtrails, las marcas de vapor de agua que los aviones dejan en el cielo y que la bulocracia patria asegura son de aviones de pulverizan y fumigan para que no llueva. Pues ahora que tenemos dos diluvios diarios, o el piloto está de vacaciones o ha pedido una excedencia o el fumígeno antilluvia está caducado.
Pero en todo caso, ánimo: no perdamos la fe en la conspiranoia, que en algún lugar están inventando otra excusa para seguir construyendo mundos para lelos (Sí. El espacio está bien puesto)



