PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
…. pueden cumplirse. Quién iba a decirle a la gente de Villamanín que la gran esperanza de todo español, tocar pelo con la lotería de Navidad, iba a convertirse en su peor pesadilla. No de todos, porque quienes no están sujetos a las papeletas y tienen ese talón al portador llamado décimo, seguro lo tienen ya a buen recaudo, pero quienes solo pudieron o quisieron cumplir gastando una papeletilla, ahora viven la fractura del pueblo y su difusión como paraje de paisanaje avaro e insolidario.
Y es que sobre Villamanin han caído como jaurías de hienas todos los periodistas, o se les puede llamar otra cosa, buscando ese enfoque de la España profunda. Alguno habrá lamentado no encontrar trogloditas en taparrabos, que siempre vende mucho al editor del programa y a esa audiencia adocenada y pastueña que se idiotiza mañana sí y tarde también enganchada a los programas de la teletonta.
Esa redactora tan fina y tan mona llegada de Madrid a la que no le gusta que desde las ventanas le digan de todo por acudir a caricaturizar un pueblo de la ladera sur de Pajares berrea como poseída mientras la jalea su jefa desde el calentito estudio madrileño: “yo solo hago mi trabajooo”. Muy bien, guapa. Eso mismo decía el sicario mientras trataba de asesinar a su objetivo que se resistía.



