En La Bañeza el Carnaval es una gran fiesta. Esta celebración, declarada de Interés Turístico Nacional desde el año 2011, se espera, se prepara y se disfruta como pocas en el municipio. Los bañezanos se vuelcan en cada edición y los trabajadores y residentes de Nuestra Señora del Valle no se quedan atrás.
El centro asistencial dependiente de la Diputación de León, que en 2026 celebra su 40 aniversario, lleva 39 años participando en él y en esta ocasión, en la que la musa, Ana Gancedo, es una de sus residentes, vivirá su Carnaval “más especial”. Para celebrarlo, se duplicará la asistencia al desfile del martes 17 de febrero, con 40 personas en silla de ruedas y un total de 170 integrantes en la comparsa, movilizando a prácticamente tres cuartas partes de los usuarios, además de familiares, trabajadores y voluntarios vinculados al centro. Además, prometen “sorprender” con su propuesta, en la que llevan trabajando desde hace más de un año.
El pregonero, Antonio Alonso Álvarez, también es una persona muy próxima a Nuestra Señora del Valle, ya que trabajó en él desde 1986 hasta su jubilación y fue uno de los fundadores del grupo que empezó a involucrarse en su participación en los carnavales.
“Esta edición tiene un significado muy especial para nosotros por el 40 aniversario del centro y por la elección de Ana como musa. Se celebra la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad de La Bañeza. El Carnaval permite que se integren, que salgan, que disfruten y que formen parte del desfile como cualquier otro. En este caso Ana también nos representa a todos, a todas las personas que viven en el centro y a los que trabajamos en él y para la Diputación de León”, ha asegurado la directora de Nuestra Señora del Valle, Mercedes Escudero.
El diputado de Derechos Sociales de la institución provincial, Francisco Javier Álvarez, ha incidido en la misma idea señalando que la participación de Nuestra Señora del Valle en el Carnaval “demuestra la inclusión de los usuarios del centro en la ciudad y en la sociedad en general y, al mismo tiempo, da visibilidad al intenso trabajo que se hace cada día en él. El centro cumple 40 años y, de ellos, 39 ha participado en el Carnaval, por lo que se puede decir que lleva desde sus inicios formando parte de la vida social de La Bañeza y que La Bañeza también tiene en cuenta al centro y sus usuarios en las actividades que realiza, que los incluye como parte de la comunidad”.
Una musa que “representa a todos”
Ana Gancedo, la musa de este año, llegó a Nuestra Señora del Valle en 1996 procedente de Cosamai, otro de los centros asistenciales dependientes de la Diputación de León. Su participación en el Carnaval está documentada ya desde un año más tarde y ha sido constante desde entonces. “Ana es muy activa, muy alegre y disfruta mucho de todas las actividades, de todas las salidas que hacemos en el centro y de las fiestas de La Bañeza, como la Alubiada, el Santo Potajero… Si fuera por ella se apuntaría a todo y por eso sabemos que va a ser una gran musa”, han destacado las trabajadoras.
‘Acuarela’ de diversidad
La musa desfilará junto al resto de los integrantes del grupo ‘Acuarela’ de Nuestra Señora del Valle, que es uno de los más antiguos que participan en el Carnaval de La Bañeza. El nombre de se eligió “por los colores, la diversidad, la mezcla, haciendo también referencia a las diferentes capacidades de los usuarios”. Se formó apenas unos meses después de que se abriese el centro y partió de la idea de un puñado de trabajadores que salió en la Noche Bruja y que pensó en la posibilidad de que “los chicos” pudieran participar en los desfiles.
Ese primer año, en 1987, el disfraz elegido fue de señales de tráfico y, desde entonces, el centro no ha faltado a su cita con esta gran fiesta bañezana. Actualmente hay una Comisión de Carnaval integrada por unas 15 personas que son las que toman las principales decisiones, pese a que en el resultado final se involucra todo el centro. Los chicos también viven y participan en la preparación y disfrutan de ese ambiente carnavalero que cada año se plasma, como recuerdo, en un dibujo realizado por personal de Nuestra Señora del Valle que se coloca en el pasillo que recorre uno de los pabellones del centro.
El proceso creativo comienza en la silla
La elección del disfraz parte siempre del mismo inicio: la silla de ruedas. Las trabajadoras han apuntado que “es lo primero en lo que se piensa y que cada carcasa, cada molde, está hecho de forma individual para cada una de ellas”. De este elemento parte el proceso creativo y a partir de ahí se decide el resto, pensando también en la comodidad de los usuarios y en que pueda ser íntegramente elaborado en el centro aprovechando materiales reciclados.
Su temática es el secreto mejor guardado hasta que llega el martes de Carnaval. Se busca la originalidad, sorprender y, en esta ocasión, en la que todas las miradas estarán puestas en el grupo ‘Acuarela’, han prometido que estarán “a la altura”, con una puesta en escena “muy espectacular, muy llamativa” y en la que han puesto muchas horas de trabajo.



