LAS TORCAS – Isidro MARTÍNEZ
El chocolate ya no es la industria que dominaba la actividad económica astorgana pero tampoco ha desaparecido. Llegará el momento, quizá, pero todavía hay gentes que siguen elaborando el producto en su obrador.
Es habitual que se venda en Astorga chocolate al menos en una docena de tiendas, alguna de reciente apertura. En Rectivía fabrican chocolate “La Cepedana” con almendras, avellanas, extrafino y con diversas cantidades netas de cacao. No tuestan el producto base, adquieren la pasta, pero en su obrador la mezclan con azúcar y harina, además de hornearlo, todo de forma artesanal. Todavía se detienen autocares con grupos de mayores para conocer el proceso.
Hace pocos años se jubiló uno de los penúltimos, Gerardo Castrillo (“La Maragatina”), con obrador en el sótano del Museo del Chocolate, pero no así “Chocolates Santocildes” que mantiene el tostado del cacao en Castrocontrigo además de tienda al público, y el resto de labores tradicionales en Onzonilla.
Los hermanos Fernández (Juan, Fernando y Patricia) gestionan la empresa sin perder sus lazos comarcales; ofrecen un portfolio de elaboraciones artesanales, además de participar en ferias locales (Val de San Lorenzo, etc.) o demostraciones (en diciembre en el museo astorgano con el chef Jesús Prieto). El futuro será más desértico, pero asegurar que ya no queda nadie, es incierto.
La conclusión nos lleva al Museo del Chocolate. Una brillante instalación municipal orillada por el actual equipo de Gobierno, cuando podría ser un punto notable de atracción con demostraciones, cursos y actividades sobre el producto que le presta nombre y que conformó la historia económica de esta ciudad. ¡Estamos para desperdiciar oportunidades turísticas o de futuro!
En estos tiempos, cualquiera puede escribir un artículo de opinión. Y publicarlo. El alcalde, José Luis Nieto, se ha estrenado (creo que es su primera vez) firmando un comentario sobre política internacional. Un digital lo ha publicado. Vivir en pequeñas ciudades o pueblos ofrece ventajas: todos nos conocemos y sabemos las habilidades de cada quien. Sentado lo anterior, también es meridiano que cada cual busca el mejor futuro a su alcance. Los políticos, incluidos los de provincias, también.
Concurso televisivo “Pasapalabra”: cuestión sobre monumentos y provincias de origen el pasado jueves. Entre ellos, “Las Médulas” y “Catedral de Astorga”. Hasta cuatro intentos fallidos y, al borde del tiempo, uno de los hablantes acertó: ¡León! Se demuestra que queda promoción por hacer… en contra de la afirmación de algún edil local. ¡Y Fitur en unos días!
Señora con perro de mínimo tamaño que trota sin correa. La dueña se sienta en un banco. De repente: “¡Que se ha muerto mi perro! ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude!”. El perrito entre sus manos. La señora intenta masajear el corazón, pero el animal es demasiado pequeño. Parece que ha fallecido. Ella se levanta del suelo, estaba arrodillada, y corriendo se dirige a un bar cercano, solicitando ayuda mientras llora…
Dos días más tarde me persigue el recuerdo de la señora, con sus lágrimas e impotencia, y un perro del que no sé nombre ni siquiera su raza… Ayer, el can seguía vivo.
Indra que ya estaba en León, con 130 trabajadores, ahora tendrá naves en Villadangos y en Valladolid. Poco dinero, 19 millones, pero muchos ingenieros y otros trabajadores. La industria de Defensa va a crear empresas a troche. Aquí, drones. (En Málaga con 40 millones nuevos, Indra asegura 700 puestos de trabajo).
La editorial astorgana “La Crítica” (Akron) presentó en la capital el jueves “Cáncer, opus sinistrum” de Felipe Piñeiro, un coruñés de León. Junto al autor estuvieron el malagueño de León, Rafael Saravia, Vicente Muñoz, también vate, y el editor. Tal vez no sean tiempos para versos, pero Juan Martínez Valdueza apuesta por publicar poesía.
Ricardo Magaz, colaborador de “El Diario de Madrid”, digital editado en la capital, como el astorgano Adolfo Alonso Ares, escribe en la revista del sindicato Unión Federal de Policía recensión del libro, “Jaque a Lucifer” (novela negra, of course) y abre la publicación con: “True crime en televisión: ¿información o espectáculo?”, porque es positivo saber de la gente de la tierra.
Firma como Kato, es sevillano y pintó un mural de 50 m2. en Canteras (Cartagena), que está entre los 50 mejores del mundo. Argumento romano y eso nos toca de cerca: los cartageneros nos han acompañado varias ediciones en los festejos de julio y disponemos de mural de césares. En La Bañeza, una abeja en pared medianera aspira a idéntica distinción.
Un chico listo de San Miguel de Bidueira (Ourense) viajó a Astorga en los cuarenta y se quedó ochenta años. Quería ser cura. Acabó de canónigo, profesor (Seminario e instituto) y dirigió el museo de los Caminos (palacio de Gaudí) 36 años. José Fernández Pérez se despidió con 88 años. Lo enterraron y honraron en su pueblo. Me alegra haber convivido con un hombre bueno, cercano, amigable y alegre.


