El escritor leonés, afincado en Astorga, Ángel Lorenzana Alonso presenta un nuevo libro. Será en el salón de la Biblioteca Municipal de Astorga, el próximo miércoles 30 de septiembre a las 7:30 de la tarde. El acto será presentado por la doctora Victorina Alonso.
Ángel nos presenta otro libro de “cuentos”, de fábulas en las que se esconden historias más profundas, relatos cuyos personajes, muchas veces disfrazados de animales, algunos fantásticos y otros más cotidianos como lobos o pájaros, o de magos y brujas “de andar por casa”, o de hombres y mujeres demasiado parecidos a los que encontramos cada día al doblar la esquina.
Son cuentos, dice el autor, para “mayores”, para diferenciarlos de los cuentos cásicos que todos conocemos. En ellos, casi nada es lo que parece y casi siempre esconden severas críticas a esta forma de vivir en esta sociedad inmisericorde que nos rodea.
El libro contiene 77 relatos cortos, dividido en 7 capítulos con 11 cuentos cada uno. Y un epílogo dedicado a su hermano, que nos abandonó el año pasado. Y un prólogo que, en esta ocasión, ha sido escrito por una persona que conoce bien sus cuentos. Nada menos que por Enrique Ramos Crespo, del Faro Astorgano.
A veces intrigantes, otras veces llenos de emoción, los textos se retuercen cuando menos lo esperas y toman caminos que llevan a finales que no esperabas. Ni las brujas son tan brujas ni las hadas son las de los cuentos tradicionales. Siempre hay algo más detrás de cada frase.
La portada y contraportada, así como las láminas interiores, son obra de Mari Luz Vicente que, de nuevo (ya lo hizo en el anterior libro “de los lagartos azules” de este mismo autor) ilumina algunos relatos con dibujos llenos de luz y color, como solo ella sabe hacer.
No se pierdan este libro. Les sorprenderá, les emocionará y les sobresaltará. Y, créanme, les hará pensar. Y les hará disfrutar de una peculiar forma de escribir. Sus libros anteriores (“Arreboles” y “El libro de los lagartos azules”) ya lo hicieron en su momento. Ahora no podía ser de otra forma.
Como acaba diciendo Enrique Ramos en el prólogo. “leerle es medicina sin química”.



