J.J.A. PERANDONES – La tolva
Si poco sabemos de la infancia del relojero cabreirés, Losada, igualmente sucede con el comarcano, que en fama lo sucede: Antonio Canseco y Escudero, natural de Rabanal del Camino. Apenas una fotografía se conserva del gran reloj de los chinos, antaño admirado en el escaparate de la plaza del Ángel madrileña, glosado por Gutiérrez Solana y Galdós, y que bien pudo fabricar por reclamo de nuestros autómatas maragatos de la casa consistorial. De entre otros relojes suyos, destinados a iglesias, ayuntamientos…, algunos fueron instalados en Maragatería. En los últimos años parece haberse despertado en esta comarca una competencia por restaurar los antiguos relojes de torre. Debemos decir restaurar y exponer, pues la mayoría de ellos, desplazados, figuran como objetos museísticos, en Valdespino, Santa Colomba y Quintanilla de Somoza… El de Rabanal, obsequio de Canseco a su pueblo natal, en 1892, ya no funciona por la ausencia de Bladimiro, debida a su ancianidad. Esta es otra cuestión, para la moderna electrificación: vecinos y vecinas de los pueblos que estaban al tanto de los relojes, y que han envejecido o fallecido, sin sustitución. Se anuncia la restauración del reloj de la ermita valura, impulsada por su alcalde, Luis Alfonso; de permanecer mecánico, en su lugar y correcto funcionamiento, tal intención alberga, supondría prestigio para el pueblo y un tributo para su fabriquero, el relojero de Rabanal.



