SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
En este mundo que nos sigue sorprendiendo se acaba de poner de moda emular a animales, normalmente domésticos. Ataviarse con una careta de perro o de gato, maullar, ladrar y gatear. Se llaman a sí mismo therians, que es la “anglificación” de la palabra griega therion, bestia.
Parece ser que tras esta “moda” no hay sino ansia de clicks de ratón en las redes sociales, porque hace un par de fines de semana se convocaron quedadas de estos bichos humanos y en los encuentros había más periodistas ayunos de material para sus informativos que mamarrachos caracterizados.
Solo he visto perros y gatos pero ¿por qué no ofidios? Estaría bien ver reptar a un therian-culebra. ¡Ah! Y ya que queremos ser animales, serlo de todo: el gato a dieta de Whiskas, el perro de Dog Chow y la culebra una rata bien gorda de alcantarilla comida de un bocado. Total, cosas peores dan en el Mc Donalds. Y si somos rigurosos con la sanidad, vacunar de rabia al can y de toxoplasmosis al felino. Y desparasitarlos. Y ponerles chip. Con estas cosillas yo creo que tanta tontería rebajaría el listón.
A fin de cuentas, tampoco es novedad. Parece ser que la sandez nació en EE.UU (¿dónde si no?) en los lejanos 70, pero en el seudogolpe de Estado de 2020 de las huestes trumpianas, el icono fue un sujeto con una cabeza de búfalo. Está todo inventado.



