La Eragudina tenía este sábado una idoneidad altamente cuestionable para jugar al fútbol hasta el punto de que árbitros y representantes de Atlético Astorga y Bergantiños estuvieron debatiendo minutos antes de las cinco si se podría jugar o no el partido. Finalmente, y con diez minutos de retraso, se decidió iniciar el choque bajo una intensa nevada y un campo blanco del que se había retirado nieve de las líneas y de las áreas de portería.

El balón apenas botaba, se frenaba y los jugadores a menudo tenían bastante con sostenerse de pie. En esas condiciones, Lago salió con Llamazares bajo palos Manso, Selles, Jesu y Ceinos atrás, con Sekou Kante en el centro del campo, Albertín y Ribeiro en bandas y Ayub, Ivi y Cervero delante.
Desde el primer momento, el Astorga dio la impresión de adaptarse mejor al infierno de barro y nieve en que se había convertido el campo en menos de cuatro horas de nevada y, particularmente Ayub entendió a la perfección el irregular suelo. Veía cuándo el balón se iba a frenar, cuándo podía botar el falso, supo que la mejor forma de generar pases era por el aire…
Con apenas un cuarto de hora, Cervero rebañó un balón en el pico del área, lanzó un chut fuerte que el portero gallego no fue capaz de atajar y Ribeiro, llegó forzado a rematar un balón que se fue fuera por poco.

Pero en uno de esos ejercicios de resiliencia de Ayub, se hizo con el balón en la línea de tres cuartos y lanzó un pase a Ceinos que lo doblaba por banda; la potencia del pase en condiciones normales, habría mandado el balón directamente fuera, pero se frenó y Ceinos tuvo la capacidad de ganar la línea de fondo forcejando con un defensa, metió el balón al área y después de transitar entre un bosque de piernas, Ivi Vales, el más listo de la clase, lo empaló para hacer el primer gol. Era el minuto 35 y el Astorga encontraba un premio a su coraje y su adptación al infernal campo.
Con el marcador a favor, el guión continuó igual porque el Astorga siguió marcando el tempo del partido con la fe del que no puede perder tres puntos. Y las cosas hubieran podido cambiar si Llamazares, aún con el 1-0, no saca dos manos prodigiosas, una al final del primer tiempo y otra a principio del segundo para abortar lo que hubiera podido ser una reacción del Bergantiños. Al menos, al final del primer tiempo dejó de nevar, pero la lluvia que sucedió a la nieve y el propio paso de los jugadores, lejos de mejorar la condición del césped, la empeoró.

Como los astorganos seguían percutiendo, su desgaste físico iba a más y Lago empezó a mover el banquillo para dar algo de oxígeno a su gente. Nistal entró por Ayub a los diez minutos del segundo tiempo y cuatro minutos más tarde, Ribeiro dejó su sitio a Jony que estaba todavía colocándose en su demarcación cuando Dani Ceinos adivinó adelantado al portero carballés y le mandó una vaselina que elevó el 2-0 al marcador.

Con el gol, los gallegos ya tenían bastante con salir sin lesionarse. Así, en el 76, Nistal que había entrado fresco ganó por fuerza la línea de fondo, y filtró un pase al área que Cervero, con el gatillo dispuesto no falló para poner el 3-0.
El partido daba para poco más y para premiar el derroche físico de sus hombres, Lago abrió otra ventana de cambios metiendo al campo a Canito, Mario y David y mandando a la merecida ducha a Ivi Vales, Ceinos y Cervero.

Aún del pie de David en un libre directo pudo haber llegado el 4-0, pero la bola se fue al larguero y el marcador se quedó en un 3-0 que reconcilia con sus aficionados al Atlético Astorga y lo afianza en la zona media de la tabla ante la próxima visita el sábado al filial del Real Oviedo.



