La sede electrónica municipal publica una resolución de alcaldía en al que se adjudica la obra de reparación de las carpinterías de la Casa Panero, una actuación que acometerá José Manuel Fernández Otero (única oferta presentada en la forma exigida tanto en tiempo, fondo y forma) por un importe total de 19.110 euros con IVA incluido (15.793,41 euros + 3.316,61 euros de IVA).
El documento además nombrar, de acuerdo con el artículo 62 de la LCSP, como responsable del contrato a la redactora de la memoria valorada correspondiéndole supervisar su implantación y adoptar las decisiones y dictar las instrucciones necesarias con el fin de asegurar la correcta realización de la prestación pactada, dentro del ámbito de facultades que aquéllos le atribuyan. El plazo de ejecución de los trabajos es de dos meses.
Cabe recordar que esta actuación se acometerá con parte de los fondos de la herencia de Evaristo Fernández Blanco y su hijo Francisco después de que así fuera autorizado por sus albaceas Soledad Vega Alonso y Juan José Alonso Perandones. El concejal de Cultura, Tomás Valle, convocó en el mes de noviembre a la prensa en el Museo para mostrar el mal estado en el que se encontraban las instalaciones y denunciar que «los albaceas de la herencia de Evaristo Fernández bloquean el uso de esos fondos para mejorar este espacio museístico».
Según relató el edil, durante el cierre temporal del Museo Casa Panero «se acometieron trabajos de mantenimiento, entre ellos la reparación de la parte posterior del tejado y la restauración de varios desconchones y desperfectos tanto en el interior como en el exterior del edificio». Pero, «pese a estas actuaciones, los técnicos municipales han advertido del deterioro progresivo del inmueble, atribuible, según indican, a la baja calidad de algunos materiales empleados en la rehabilitación. Las galerías habrían perdido su capa protectora de pintura y la madera presenta signos de podredumbre que favorecen las filtraciones de agua», apuntó Valle detallando que se iba a presentar un proyecto a los administradores de la herencia que, según afirmó, «han bloqueado los fondos puesto que ya se había solicitado, sin éxito, dinero para accesibilidad y el arreglo del jardín».
Ante estas acusaciones, Perandones y Vega enviaron un escrito el pasado diciembre aclarando que habían recibido en varias ocasiones la petición para sufragar con la herencia una obra de acondicionamiento del jardín de la entrada principal valorada en 38.114,78 euros pero hasta en dos ocasiones no se les había facilitado el contenido de la memoria del proyecto y, ya a la tercera, se les entregó un proyecto técnico que no consideraron adecuado para autorizar el uso de los fondos de la herencia.
Sí se autorizó destinar un importe a la actuación ahora adjudicada pero «con la salvedad de que lo consideramos excepcional, pues las labores de mantenimiento de este, como de los demás edificios municipales, las entendemos como cometido habitual municipal. La herencia ha de destinarse a otros fines, en la propia Casa, que ya han sido manifestados, y deberían, además, contar con un reconocimiento en la misma, por tan alta generosidad y cariño hacia la ciudad», afirmaban.



