SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
En este invierno de lluvias y avenidas que estamos viviendo, aflora como en ningún otro tiempo ese instinto de sentar cátedra y hablar de lo que no se sabe. Y cuanto menos se domina un tema, más aplomo en la ignorancia. El país se ha moderado un poco de expertos en fútbol para pasar a tener una nómina infinita de ingenieros hidráulicos.
Vaya por delante que a quien se le lleva la casa y las propiedades, le admito todos los desahogos del mundo por mucho que estén asentados en bulos con b de barbaridad. Pero es que aquí depone con la misma soltura el que lo ve por la tele que el que está paleando barro en la puerta de su casa. Éste aún menos, porque si habla pierde fuelle. Los mismos que critican que se demuelan azudes en desuso que están interrumpiendo cauces son los mismos que invocan la retirada de maleza de los cauces porque interrumpen el recorrido de las aguas ¿En qué quedamos? ¿Frenamos la avenida o le damos vía libre? Los mismos que dicen que los embalses tenían haber desaguado días antes son los mismos que piden agua en julio para regar sus cultivos… el caso es hablar.



