J.J.A.PERANDONES – La tolva
Se considera al riojano Amós Salvador Carreras una figura relevante del XX, en la arquitectura, la política con su exilio y la educación popular. No fue ajeno a la sociedad y arquitectura de esta diócesis, dado que su esposa, Josefina Álvarez, era de nacencia lacianiega. Su colaboración para la revista “Pequeñas monografías de arte”, noviembre de 1907, vendría motivada por un reciente viaje con parada en la ciudad. Por aquel entonces el obispo Alcolea junto al arquitecto García Guereta habían resuelto la continuidad de la construcción del palacio, después de un sinfín de avatares tras el fallecimiento del obispo Grau en septiembre de 1893 y el desistimiento de Gaudí. Aún restaba obra por hacer, pues no se habían rematado las cubiertas del edificio, ni despejado las edificaciones del entorno para alcanzar las alineaciones hoy existentes en la Glorieta y las calles Los Sitios y Mérida Pérez. Salvador Carreras, al tanto de las controversias que venían acompañando a tan singular monumento, pronosticó en dicha revista que tal vez “dentro de cien años (han pasado 119) habrá que visitar Astorga por los deliciosos chocolates, por las riquísimas mantecadas”, pero principalmente por el palacio episcopal del “extravagante, caprichoso y chiflado arquitecto Gaudí”. Así ha sido: se siguen fabricando mantecadas, chocolates, los cuales cuentan con museo, y miles de visitantes acuden a disfrutar el genio de Gaudí.



