SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Se acerca irremediable otro 23 de abril, cuando esta ¿nuestra? comunidad, ¿celebra? una derrota de unos burguesotes que no debían ser menos gentuza que los partidarios del Emperador que los escabecharon.
Alguien en Valladolid (¿dónde si no?) tuvo en su momento la ¿feliz? idea de fagocitar para la nueva causa castellanoleonesa lo que hasta entonces había sido una kermesse campestre de la izquierda castellana, con porros, porrón y carreras delante de la Guardia Civil por los predios de Villalar.
Pero la cosa ha hecho aguas: la “okupación” ideológica perpetrada por la Junta le ha salido regulera y a Villalar, básicamente, acuden los estómagos agradecidos que tienen que alimentar esta ficción desde el hemicirco de las Cortes. Como la presencia de politicastros de cuarto nivel en las campas villarinas no infunde fervor festivo a las gentes que poblamos esta tierra (casi ni a los castellanos recios), siguen empeñados en gastar dinero de todos en montar conciertos de estrellas musicales del momento dopando una fiesta que pocos entienden y que solo se celebra por el hecho sacrosanto de no ir a trabajar. Pero ni por esas: los conciertos de años anteriores tampoco han conseguido que la tienda de Ikea de Oviedo no sea ese día 100% cazurra, que los segovianos pueblen Madrid, los burgaleses Bilbao o los sorianos Zaragoza.
Vamos, que esta fiesta, ni con drogas.



