SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Acabo de leer en un periódico de León que la modificación de horarios en el tren de alta velocidad que para en A Gudiña, última estación de Galicia antes de entrar en Zamora, deja a los bercianos sin una conexión a Madrid.
Me quedo atónito ¿Algún ponferradino va a ser tan tonto como el redactor que parió semejante noticia? De Ponferrada a León hay 80 km de autovía-carretera de alta capacidad, menos de una hora, y desde León salen trenes por alta velocidad a Madrid desde antes de las siete de la mañana en poco más de dos horas. Pero el ocurrente periodista supone que un berciano va a tragarse hora y media larga y 120 kilómetros de carreteras comarcales que le separan de A Gudiña para ir ¡hacia atrás! antes de coger el tren hacia Madrid que tarda casi tres horas.
En algún momento, y en particular desde estas mismas páginas, se ha resaltado el erróneo esquema del transporte español, herencia borbónica afrancesada en el que casi dos siglos después seguimos insistiendo en lugar de corregirlo. Asumido que sea más rápido ir de León a Barcelona yendo por Madrid, pero que para ir de León a Madrid a alguien que no sea periodista se le puede ocurrir ir hacia atrás para llegar antes, hace revolverse a Euclides.



