Pasando el puerto – M. A. Macía
La reciente presentación de una propuesta de desarrollo ferroviario e industrial para Astorga es una magnífica noticia. Las instituciones que lo presentan y respaldan son las adecuadas para este tipo de proyectos urbanos de tan gran calado. Y precisamente en este año dedicado a Gaudí -otro ejemplo de incomprensión en su tiempo- y en un mes tan ferroviario para la ciudad como el de febrero alcanzan mayor importancia. Invita a definir una forma de ciudad ambiciosa donde el ferrocarril y la disponibilidad de suelo industrial retoma la idea de polo y nudo ferroviario que tanto contribuyó a definir la ciudad tal y como es. Evidentemente que es un proyecto de difícil materialización. En Villadangos, donde no hay eje monumental que reste interés a cualquier propuesta, también pensaron lo mismo hace no tantos años. Y en todas las ciudades donde se repiensan sus fortalezas para cargar la escopeta y tirar un tiro. No todos harán diana porque el complejo abandono del noroeste tuerce los colmillos a cualquier esperanza, pero es un tiro. Y ojalá un permanente bombardeo de ideas que no se resignen al lamento y se conviertan en propuestas, en definición de por dónde hay que ir. En modelos que en su día funcionaron y que, con los astros alineados, pueden convertirse en aciertos con tapabocas.



