“El Imperialismo es la base de la vida de todo pueblo que tiende a extenderse económica y espiritualmente.” Benito Mussolini. Estadista italiano
Enrique RAMOS CRESPO
Al menos en español, incluso antes de saber qué es la etología, esa rama de la ecología que estudia el comportamiento de los animales, desde pequeños, todos conocemos uno de sus principios básicos: “el pez grande se come al pequeño”
Es lo que están temiendo muchos agricultores y ganaderos de esta tierra que han vuelto a subir a sus tractores para protestar por el acuerdo entre UE y Mercosur. Hay que advertir que muy poca gente se ha leído el acuerdo íntegramente; aún más, habrá cláusulas, adendas y protocolos que solo sabrán que existen aquellos a los que les afecte y en el momento que lo haga. Pero en lo desgranado hasta ahora hay una cosa que llaman la atención, y es haber sido capaz de poner de acuerdo a antípodas ideológicos: en Mercosur Lula y Milei lo avalaron con sus firmas y en España Podemos y Vox están de acuerdo en que será profundamente lesivo para los intereses de buena parte de los nacionales.
El acuerdo, vendido por sus promotores, genera un espacio de comercio con menos trabas (no es la UE) arancelarias y aduaneras de más de 750 millones de personas que capaz de generar un quinto del comercio mundial. Es algo que se lleva gestando más de cuatro lustros ¿Por qué llega ahora? A lo mejor ya que los Estados Unidos están por tocarnos las groenlandias, en Bruselas han decidido hacerle una fiesta en su patio trasero a ver si por lo menos el ruido le molesta.
Vivimos tiempos de neoimperialismos de tercera generación o 2.0. Después de que durante casi un siglo “quedase feo” poner tropas en un país y quedarse con él como se había hecho toda la vida, hemos regresado a esa costumbre. Ya no es necesario usar a los servicios secretos para poner a un presidente títere y aprovechar los recursos de un país. La tramoya del derecho internacional nacida de la Segunda Guerra Mundial ha caído y volvemos a lo que decía Mussolini y que subtitula este escrito… que venía a ser lo mismo que decían quienes forjaron los grandes imperios: desde los mogoles a los británicos pasando por los romanos, los turcos, los españoles….
Y en ese tablero de geopolítica, el probo ganadero con su establo de doscientas vacas en la Vega del Tuerto lleva las de perder. No podrá competir con una vaquería de diez mil cabezas paciendo libre en la Pampa argentina…. o estabulada en Paraguay donde nadie pide depuradoras de aguas residuales ni qué medicinas se les dan ni si la soja de su pienso es o no transgénica. Ni las trescientas hectáreas de maíz del labrador del Páramo van a tener rival con la finca robada a la selva brasileña grande como la provincia de Guipúzcoa.
Lo mejor de todo, es que estos supuestos beneficiados agropecuarios de los países de Mercosur tampoco lo son tanto: la actividad agropecuaria intensiva es tanto más agresiva para el medio ambiente cuanto más intensiva. Quienes llevarán los provechos serán los propietarios de esas grandes fincas a costa de un espacio más degradado para el resto de la población. Pero estamos pensando en la economía y en que no podemos bajarnos del tren del progreso ¿quiere usted química para que su sembrado de miles de hectáreas de soja produzca más? Bayer, Syngenta o Basf están deseando producir y venderle todo lo que necesite sin los corsés que nos pone Europa.
Igual que cuando España y Portugal entraron en la Comunidad Económica Europea hace 40 años, productos manufacturados europeos de las grandes empresas inundarán la América del Sur como los coches alemanes y los trenes franceses inundaron la Península Ibérica durante todos los años 90. El acuerdo se hace pensando en ellos: en los grandes latifundistas y en las grandes corporaciones de ambos lados del Charco. Y no nos olvidemos de la gran distribución: esos señores calladitos como discretas prostitutas, que son liberales y muy liberales, españoles que derraman patriotismo, que prefieren poner bananas ecuatorianas a plátanos canarios o cordero neozelandés a maragato en sus lineales. Esos también se lo van a llevar crudo con el acuerdo UE-Mercosur y a ellos nadie va a tocarles el higo. Seguiremos yendo como ovejas a esos mercadonas, carrefures alimerkas, eroskis, cortingleses, alcampos…. a seguir haciendo ricos a los que solo piensan en liquidarnos
Porque el precio lo pagaremos todos. Acabamos de salir del bache de la pandemia donde vimos que sin soberanía alimentaria, los países mueren, pero preferimos vender coches aunque eso nos cueste más campo abandonado y menos ganado. Bueno; pues cuando vuelvan mal dadas comeremos trenes y coches.
En todo este espectáculo me ha enternecido sobremanera la consejera de Agricultura de la Junta. En pleno tour preelectoral se ha puesto al lado de los agricultores y ha dicho que sí, que tienen razón. Vamos a ver ¿de qué partido eres tú? ¿Del PP? ¿En qué grupo parlamentario europeo está? ¿En el PPE? ¿En el de Von der Leyen, la muñidora del acuerdo? ¿Qué van a votar los eurodiputados españoles del PP y del PSOE? ¿A favor de este acuerdo? Pues entonces, señora González Corral, mejor estar calladitos y parecer idiotas que hablar y despejar definitivamente las dudas.



