J.J.A.PERANDONES – La tolva
La ciudad, desde su entraña romana hasta su coronación catedralicia, a más de 60 m de altura, ha ido conservando, eliminando o sustituyendo los vestigios arquitectónicos de dos milenios. Dos de ellos, los nuevos palacio y catedral, nos ofrecen con su cercanía todo un asombro artístico, una gigantesca labor arquitectónica, escultórica, artesanal, alumbrada durante cinco siglos. Las décadas finales del XX y primeras del XXI vienen siendo afortunadas para tan excelso bien patrimonial, al conseguir sus eficientes responsables destinar ayudas públicas y algunas propias para su conservación. Diseñó el palacio Antonio Gaudí, por encargo del obispo Grau; paisano suyo, no solo de nacimiento, también en apreciar cómo la propia naturaleza es obra y fuente de inspiración de la divinidad. Acertado estuvo el que fuera su apreciado director, José Fernández, recientemente fallecido, al atribuir al genial reusense, “arquitecto-artista-poeta”, la consideración de “teopoeta”. Se cumple en junio el centenario del mortal atropello, y como singular arquitecto merecerá una atención aún más universal. Para plantar el mojón de Astorga en esta celebración, con su palacio, vivo, deslumbrante, Víctor Murias, actual director, viene empeñado en el desvelo de sus espacios ‘escondidos’, en el mejoramiento del foso, los jardines…; y junto a su equipo e implicación municipal, en ofrecer un programa no ausente de astorganos embajadores.



