J.J.A.PERANDONES – La tolva
No se ve que la ordenación del territorio, competencia de la Junta, aporte a esta tierra y ciudad beneficio alguno, antes bien facilita el aterrizaje de empresas cuyo lucro conllevaría la laminación de su entorno natural y su bienestar. No hay tregua en la amenaza de perjudicar uno de sus recursos fundamentales, el atractivo turístico. Por el norte acecha el ancestral horizonte y campos de La Cepeda una siembra de placas solares. Por el este, en el vertedero provincial, de San Román, van ampliando los vasos de su superficie; en su inicio ya se estrenó con la recepción de 400.000 toneladas de basura en fardos apilados en Santa María del Páramo y ahora pretenden extenderlo para acogida de residuos industriales. Por el oeste, trajinan para que les sea autorizado el mayor amontonamiento de toneladas de mierda imaginable, procedente de León y de Castilla, hasta el Finisterre; recibidas en apenas 1 km de Piedralba y el Val, a poco más de una milla de Santa Clara. Se alude a las dos grandes plantas solicitadas, como biogás, con ese prefijo griego ‘bio’, que nos cosquillea como un encantamiento por la vida, por lo ecológico. Será saludable y parné para otros, para nosotros, mierda, ilustrativa para el ‘Diccionario’ y sus sinónimos: toneladas de fangos y purines, de gallinaza y estiércol de ganado bovino y porcino, montañas de residuos… Como para permanecer pasivos ante tan maligno olor.


