LAS TORCAS – Isidro MARTÍNEZ
No, no son las “lechugas” de Koldo y compañía, sino las humildes hojas que alegran una comida tras aderezarlas con aceite, sal y vinagre. Resulta que la Audiencia Provincial, como antes el juzgado de Astorga, ha dado la razón a los regantes de la Presa de la Tierra. El agua será automática (aunque tal vez no renga IA) y el reguero del pueblo, incluso canalizado por el subsuelo para no molestar, no va a conocer suficiente agua. Y sin líquido ¿con qué riegan el huerto?
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Armando Miguélez, de Santibáñez donde el agua ya viene de Barrios de Luna y no del vecino de toda la vida, el Tuerto, quizá pueda explicar el intento de que no desaparezcan los cauces tradicionales. Que pueda seguir plantándose la mínima parcela agrícola que pega a casa. Quizá, solo es alarma preventiva y los regantes, lugareños también con huertos en ocasiones, no pretenden ahogar de sequía los pimientos, sino solo llevar el agua a sus maíces.
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El coloquio conferencia sobre el ferrocarril en esta provincia y algunas afueras de la Vía de la Plata, en la Cámara de Comercio, sirvió para repasar todos los sueños que albergamos los leoneses para que el ferrocarril siga centrando, aunque sea en parte, nuestra vida. El monte que nos separa al Bierzo, el tren a La Bañeza y más abajo, el corredor del Atlántico… Por ahora ideas a conseguir pero… Por cierto y conclusión: en la actividad de actualizar el ferrocarril que dinamiza la vida económica no asistía, no había ni un representante de los que mandan, de los que deciden, de los que pueden convertir la imaginación en raíles y convoyes.
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Seguir la corriente suele ser fácil pero no vital. Los barbos del Tuerto, cuando los había que ahora no sé, desafiaban la corriente para hacer ejercicio. Pero a lo que iba, que me voy por la pradera. A Zapatero le está cayendo tal chorreo de noticias, acusaciones, corrupciones e incluso apoyo de amigos políticos, que no hay leonés (aunque nacido en Valladolid) que se le parezca. ¡Ni siquiera el minero Alonso en sus buenos tiempos!
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Por eso, y por ser barbo sin río, quería recordar a un José Luis que trabajaba, a tiempo parcial, como profesor en la universidad leonesa. A un Zapatero que, un poco después, era diputado sin mando ni expectativas, que viajaba a Madrid mayormente en autobús. Que ya entonces, es cierto, ofrecía maneras de contentar a unos y otros, mientras mandaba y ordenaba lo que podía. Acabó de secretario provincial socialista y después… Ya lo saben.
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Años noventa de recuerdo inolvidable para muchos y motivo de burla para posteriores generaciones (“cuentos del abuelo”, como ha sucedido siempre). Concluyo: aquel Zapatero permanece en mi memoria. Llegaba aquí encantado porque los afiliados no le daban disgustos y Perandones no quería salir de Astorga salvo peligro de muerte. ¡No era competencia! Treinta años más tarde, en 2026, las cosas se han dado la vuelta y Zapa, que ya no reside en León, que vendió su chalet leonés apenas iniciados los muros, abre los informativos. En las barras de los bares, también. Y no para bien.
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Ricardo Magaz, cepedano de Castrillos, no puede evitar su inclinación por la escritura. Colabora en diversos medios y, con más motivo, en la revista del sindicato Unión Federal de Policía. Su última aportación curiosa: la “hibristofilia”, que es la atracción amorosa o sexual por un asesino en serie o delincuentes muy violentos. Más detalles en su artículo.
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En la misma revista, segundo capítulo de cuatro sobre “A vueltas con el modelo policial” del astorgano, Alejandro M. Gallo. Una persona que dejó huella de iniciativas de éxito en su ciudad.
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Aquí no se le ha reconocido, pero Gallo (Astorga, 1962) es doctor en Filosofía y licenciado en Ciencias Políticas y Ciencias de la Educación. Fue oficial del Ejército, jefe de la Policía Local de Astorga y de la de Langreo y comisario-jefe de la Policía Local de Gijón, Novelista, ensayista, crítico literario, guionista de cómic y viajero impenitente. Fue invitado al Parlamento Europeo en 2024 a impartir una ponencia y ha publicado unos cuantos libros.
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Detalle: cuando gimnasios y culturismo no estaban de moda, Alejandro organizó varios campeonatos de esta disciplina en el pabellón astorgano. Ni la IA los recuerda, pero en la hemeroteca de EL FARO se pueden leer, solo se necesita paciencia para buscarlos.
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Las carnes de El Capricho, que prepara José Gordón en Jiménez de Jamuz, se degustan en el restaurante Rocacho del barrio de Salamanca madrileño. Porque algunos emprendedores, Gordón tiene naves en Valderrey-estación, saben buscar destinos a sus productos (cecina de buey, salchichón y carnes maduradas). En mayo, el establecimiento organizó jornadas gastronómicas de rabo de buey, de El Capricho, naturalmente.
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El domingo 24 la “II Ruta Maragata”… en la serranía de Guadalupe (Cáceres). El nombre de “maragata” procede de una cueva en donde, según la tradición, algunos mercaderes maragatos fugitivos de los romanos dejaron fortunas. Hace siglos, vecinos del lugar hicieron dinero vendiendo planos para buscarlo. Nunca se encontró. Ahora es motivo de libros, leyendas y nombre de ruta de senderismo. Porque ser maragato no es cualquier cosa, asegura el riberano Miguel Celadilla que estuvo en la prueba.
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Tomás Valle entregó el premio de poesía Ars Magna al poeta hispano/argentino (Buenos Aires-Valladolid) Boris Rozas. El acto tuvo lugar, con éxito, en la Casa Panero que, para esto sí, se concibió la instalación cultural astorgana.



