SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Acaba de definirse el gabinete de la Junta con sus miniministros, alias consejeros y minisecretarios de Estado, alias directores generales y la prensa leonesa, muy pendiente de si además del sempiterno Suárez Quiñones y el ascendente Pollán, habrá más cazurrería política en espacios del poder.
En teoría, tener a un vecino mandando, es bueno para el pueblo. A Suárez le atribuyen que se montase en Ávila la academia de la Policía Nacional y a Zapatero la ampliación del aeropuerto de León (aún no se sabe muy bien para qué) y el centro de ciberseguridad nacido como Inteco y rebautizado como Incibe.
Pero ni hagamos pucheros porque León no tenga mucho más peso que los citados Pollán y Quiñones ni nos vayamos a pensar que alguien del pueblo por el hecho de serlo va a aprovechar el cargo para derramar el maná sobre su territorio. No todo el mundo es Óscar Puente I de las Valleinsolencias.
Al contrario: la experiencia demuestra que, precisamente, a muchos de los prebostes que tocan cuero noble, a partir de ese momento les da pudor arrimar el ascua a la sardina de su patria chica y para que no se diga, en lugar de generosos, se hacen cicateros. En esas llevamos en esta provincia varios lustros.



