PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
Tiene el ministro de Transportes un gabinete de prensa que es una de las secciones más activas de su departamento. Como el espejo de la madrastra de Blancanieves, no solo le dice a él lo bueno que es y lo bien que lo hace, sino que además se encarga de decirle a los demás lo feos y poquita cosa que son, en especial si se comparan a su simpar jefe.
Da igual que las carreteras se caigan a cachos, los trenes no lleguen o los aviones tengan retrasos: su gestión es siempre brillante aunque haya que desafiar la realidad. Ayer, ese martillo pilón conocido como gabinete de prensa ministerial, nos regaló a los medios un florilegio en el que pintaba un panorama bucólico en el mundo ferroviario para el llamado “Corredor Atlántico” en el año 2030. Valladolid será más (aún. No nos cabe duda); en Galicia nadie estará a menos de una hora de una estación AVE (luego que los trenes paren o no, ya veremos); la famosa Y vasca está ya llegando; las estaciones madrileñas serán un prodigio de conectividad… Como en casi todo lo de ese ministerio, más literatura que hormigón.
¿Lo bueno? Que la nota de prensa no cita para nada a Astorga ni a León. Sin ilusión no hay decepción.



