J.J.A.PERANDONES – La tolva
Las conmemoraciones no dejan de ser un pretexto para valorar el motivo elegido y, al tiempo, el patrimonio industrial, cultural, arquitectónico…, de su época. Es lo que viene sucediendo, en nuestra ciudad, a propósito del Año Gaudí, pues en torno al genio del arquitecto reusense se nos estimula por conocer la sociedad de una época y cuanto nos ha legado para el presente. Los pinitos literarios, en revistas de los denominados felices años 20, de, entre otros, Luis Alonso Luengo, los hermanos Juan y Leopoldo Panero y Ricardo Gullón, tienen unos antecedentes que bien podemos descubrir y enumerar en un libro de poemas, de 1911, del adelantado modernista Félix Cuquerella; hijo del maestro de obras municipal, y profesor en el primer instituto de la ciudad, de igual nombre. Lleva por título “Por las sendas del vivir” y el dibujo de la portada es del pintor, de varias tendencias, también modernista, Demetrio Monteserín, cuyo padre, Paulino, recaló en la ciudad como interventor del Ayuntamiento. Facetas de esta época nuestra han sido abordadas por Olegario Pérez, en un estudio indispensable, accesible en internet, “Visitando Astorga a comienzos del siglo XX…”. Es el libro de Cuquerella un canto a Astorga, apasionado y nostálgico, de sus leyendas, tradiciones y heroicidades. Adentrarse en sus versos y en sus dedicatorias nos acerca a la senda del vivir de una Astorga fruto imperecedero del tiempo.



