SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Se reúne la RAE en León y el alcalde aprovecha para echarles la caña y reclamar que algunas palabritas del acervo cazurro sean admitidas por esa biblia del idioma llamada Diccionario de la Real Academia. Papón, seise o bracero (todas de la Semana Santa, manda mecha) llaman a la puerta del diccionario y se reclama que salga por la misma puerta la coladura “castellanoleonés”. No voy a decir que me parece mal que el alcalde gaste su tiempo en eso; a menudo el nombre hace el objeto y llamar de determinada manera algo ayuda a su conceptuación. Pero me llama la atención otra cosa: el alcalde socialeonesista, más regionalista que los propios de la UPL, se ha metido en la harina del idioma español. Yo que lo veía más en la defensa a ultranza del lleunés (si es que existe, que ya verás como alguno me lo discute), su normalización, su difusión y su grandeza, y resulta que como los perros de caza caseros, hace a pelo y a pluma. Lo mismo te rotula en vernáculo que se saca de la chistera un informe lingüístico para plantárselo ante el morro a los académicos.
Son nuestras paradojas leonesas. A fin de cuentas, el himno que algunos cantan henchidos recuerda “en sus labios cobró vida el hermoso lenguaje español”. Si ellos lo dicen….




