La tolva – J.J.A.PERANDONES
La carretera 6304, provincial, atraviesa dos pueblos, Santa Catalina con su Iglesia de la Purísima, y el Ganso con la de Santiago Apóstol, y finaliza en la Ermita del Cristo de Rabanal. Es una hijuela maltratada de la regional 142, con la que enlaza, si bien para igual destino su trazado es más corto, cuatro km menos sobre veintidós. No le faltan zarpazos para hurtarle el Camino, desviarlo pese a que su historia y patrimonio están ligados a la senda jacobea. Superado el pueblo de Santa Catalina, se carece de senda peregrina, y es la carretera una sucesión de socavones aplanchados, los cuales reaparecen cruzados por una señalización descolorida. No se aprecia el cultivo de la mies, pero hermosa es la panorámica que la circunda, con altozanos ondulados, donde amarillean los campos ‘en adil’, salpicados de enhiestas encinas. Ha sido este paisaje, próximo a la iglesia de Santa Catalina y a la escultura de Amancio González, en la que un hercúleo posteador alza el arco para recibir al peregrino, el elegido desde donde ver el eclipse del 12 de agosto. Acudirán visitantes provistos de gafas ultravioleta a vivir ese tiempo en el que la luna apaga el sol. Y en esa atmósfera mágica, ¿se alterarán las cigüeñas que ofician de centinelas desde las espadañas de las dos iglesias? Y el peregrino amedrentado ¿se sabrá protegido por la cercana reliquia de San Blas?; ¿y a dos leguas, por el ganso tallado en el ojival muro?



