SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
En algún momento he dicho que la feria de los productos de León en León me parece un contrasentido. Se supone que lo que hay que intentar es vender nuestros primores fuera de aquí. Un leonés puede comprar cecina de Astorga casi cuando quiera, que hasta Mañueco le regala el autobús y un astorgano puede comprar pimientos del Bierzo o puerros de Sahagún cuando le dé la gana. La gracia de esto, se supone que es tener capacidad de que nuestra industria agroalimentaria siga cogiendo músculo para contribuir a la economía provincial.
Por eso, y aunque se siga haciendo esa feria de los productos de León en el palacio de congresos, antigua azucarera Santa Elvira, convertido en ese arca en el que se pretendía vender el buen paño, me ha llenado de esperanza escuchar a Roberto Aller, el diputado encargado de este área decir «salir fuera a vender productos de León no es postureo, sino una necesidad». Por fin alguien que lo tiene claro. Y podrá salir mejor o peor salir con una plataforma para vender por internet estos productos, a medida de empresas pequeñas que pueden tener dificultades para acceder a ciertas logísticas, pero al menos, Aller tiene claro que el paño ya no se vende en el arca y que hay que competir donde todos.



