La fiebre de solicitud de concesiones de investigación y prospección para la minería aurífera que convirtió prácticamente toda la comarca en espacio susceptible de ser investigado para saber si era rentable volver a por el oro que dejaron los romanos a su paso por la zona hace dos mil años, empieza a decaer.
Según la referencia del Catastro Minero de España, algunas de esas solicitudes han caducado y no se han sometido a renovación, aunque hay no menos de una docena de ellas que sí se mantienen y están en trámite de otorgamiento. En aquel momento sí que hubo cierta actividad de geólogos e ingenieros de minas que extrajeron muestras de terreno y las analizaron, pero esta presencia discreta de estas personas por los montes maragatos ha ido a menos
Una empresa que es particularmente activa en la demanda de estas autorizaciones de investigación, Andalucía Mining Company, tiene en trámite la autorización de investigación sobre más de doce mil hectáreas en varios municipios y otra solicitud, que en catastro aparece sin nombre, solicita investigar en dos concesiones distintas por más de diez mil hectáreas.
Parece, en todo caso, que la fiebre del oro, termina ahí, en una febrícula, porque no hay expectativas de que se ponga en explotación ninguna mina a medio plazo. Al menos, el catastro Minero no tiene vigente ni en trámite ni una sola autorización de explotación.
En realidad, buena parte de esta profusión de solicitudes, tiene que ver con el hecho de que muchos planes nacionales de contabilidad, acepten tales permisos como activos, aunque no haya previsión de sacar adelante la explotación



