SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
En el argot hostelero se denomina convoy al habitual paquete que incluye una aceitera, una vinagrera, un salero y un pimentero. Ese aditamento tan tradicional de las mesas españolas ha sobrevivido en muchos de los restaurantes españoles en condiciones de alegalidad, si no de ilegalidad manifiesta desde hace una docena de años, cuando la Unión Europea dijo que eso de aderezar la ensalada con la aceitera de toda la vida era una cochinada de los países del sur y que había que tener higiene y ser modernos. Hubo empresas que se forraron vendiendo aquellas ampollas de plástico rellenas de los aliños, aunque también hubo mucho local castizo que se resistió.
Bueno, pues como en aquella vieja canción titulada “El chacachá del tren”, la misma UE, ahora en nombre de la sostenibilidad, viene a dar la razón a los hosteleros que no quisieron hacer caso de aquella norma y mantuvieron sus convoyes sobre los manteles. Acaba de dictar la Comisión Europea una nueva directiva que proscribe precisamente las monodosis y el derroche plástico que deberá ser total en el año 2030. Lo que antes era moderno ahora es insostenible. Ya ves tú. Resulta que tan serios, tan trajeados y tan políglotas y estos eurócratas de Bruselas son tan gañanes y tan poco fiables como la fauna política nacional.



