SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
A cuenta de una señora a la que han desahuciado (ni es la primera ni será la última, ni siquiera en Madrí), se ha vuelto a montar el campamento de los indignados en la puerta del Sol como hace algo más de 10 años con el famoso 15 M.
Soy muy escéptico con las consecuciones de este tipo de actos. Me parecen acampadas de boy scouts 2.0, pero en urbano y con el añadido de la indignación. Pero también es verdad que hacer el esfuerzo por ir hasta allí y estar durmiendo en duro por mucho que sea una «kermesse buenrrollera», es bastante más que quejarse tuiteando desde el sofá o en la barra del bar.
He leído, incluso cómo se estigmatiza a algunas de las lideresas del Sindicato de Inquilinas porque han estudiado en universidades privadas e, incluso en el extranjero, bueno. Un repaso a la historia nos demuestra que Marx era hijo de un abogado alto nivel en Tréveris; Engels era un poderoso empresario textil y Kropotkin, uno de los padres del anarquismo, era un príncipe ruso dueño de latifundios grandes como la provincia de Guipuzcoa. Por eso, que esas señoras provengan de una extracción social y académica que no son de pasar estrecheces, tampoco invalida sus opiniones respecto a pedir la mejoría de las clases menesterosas.



