Isidro MARTÍNEZ
No se había orillado, solo era un pequeño olvido. Pero las panderetas de Alija y las castañuelas de Maragatería tienen ocupación, atracción y gusto para llenar la plaza Mayor de Astorga de músicas y bailes tradicionales. Será a partir de las siete y media de la tarde de ese sábado 29 de agosto, en plena despedida de las ferias de Santa Marta de este año, cuando el grupo Coros y Danzas El Hilandón de Alija del Infantado se suba al escenario para cantar, actualizar y resaltar las canciones tradicionales, las jotas con pandereta, tambor y dulzaina, del sur leonés.
El encuentro folklórico ha sido pergeñado por Diego, tamboritero de Danzas de la Maragatería con la colaboración de la concejalía de Fiestas del Ayuntamiento. El grupo anfitrión pondrá sobre el escenario las zapatetas maragatas, pero también el corro, las cintas y lo que sea menester, incluida la “Peregrina”. Flauta, tamboril, castañuelas y los trajes recién sacados del baúl para recordar y brillar con las raíces de esta tierra.
No se necesita mucho más. Canciones que recuerdan el filandón de Alija, que la une a Astorga la vía romana, después carretera nacional y siempre Vía de la Plata, aunque ahora sin trenes. La asociación nació en 1984 y ha publicado un disco con más de veinte tonadas que suponen el acervo básico del baile y las letras cantadas de la localidad.
La contraparte amable y también musical no necesita mucha explicación. Danzas de Maragatería (y de Astorga) nació de la mano del irrepetible tamboritero Antonio el pasado siglo, y continúa una trayectoria brillante y con esperanza, oponiendo tenaz resistencia a la decadencia de la población en los pueblos de las comarcas que merma la reserva de bailarines, pero no el sabor musical y la atracción del terruño.
Y final: solo hacen falta ganas de mirar, de atender e incluso de cantar en la plaza Mayor astorgana en el tardeo del sábado próximo.



