FUNDOS y el Ayuntamiento de Astorga inauguraban este martes la exposición «La forma ausente. La abstracción de la escultura en la Colección FUNDOS» en el Museo Casa Panero. El alcalde de Astorga, José Luis Nieto, y el concejal de Cultura, Tomás Valle, abrían esta exposición acompañados de Carlos Varela, jefe de colecciones y exposiciones de FUNDOS, y Ana Gabriela Ballate, comisaria.
La muestra, que puede visitarse hasta el próximo 30 de septiembre, propone un recorrido que sugiere figuras, sensaciones o emociones, por omisión y mediante evocaciones. Impulsando al visitante a completar mentalmente aquello que sus formas no muestran, cada una de ellas se convierte así en un lugar de contemplación y de resonancia poética, donde el silencio y el vacío dan paso a la reflexión sobre lo que no se desvela o ni tan siquiera se nombra. Todo ello relacionado con los poemas de Leopoldo Panero en los que evocó ausencias, paisajes interiores y sugirió desde lo no contado. Sin la pretensión de llevar sus versos al volumen, lo que se propone en la exposición es que la escultura y la obra de este autor se reconozcan y converjan.
Comisariada por Ana Gabriela Ballate, la muestra reúne esculturas de José Luis Alonso Coomonte, Tomás Crespo Rivera, Julio Vecino Martínez, Pedro Santamarta Cuenca, Rafael Varela García, Teodoro Doce Calvo, José Miguel Isla Sanz, Daniel Gutiérrez Adán y Joaquín Rubio Camín.
La selección de obras propuestas para la presente exposición, tal y como explica la comisaria de la misma, explora los conceptos de vacío, presencia y ausencia, desde el lenguaje poético que la abstracción escultórica, a nivel visual, comprende.
La abstracción y la poesía han sido siempre cercanas, en cuanto la primera es capaz de sustraer un elemento de su entorno para analizarlo y transformarlo, y la segunda se manifiesta con un lenguaje que trasciende, en muchas ocasiones, la expresión literal. Por tanto, si la poesía pudiese considerarse una expresión lírica o abstracta de la literatura, la abstracción en el arte pudiera ser interpretada como el territorio más poético del lenguaje plástico.
En este contexto, resulta interesante que en un espacio como el Museo Casa Panero de Astorga, dedicado a la vida y obra del poeta Leopoldo Panero, se muestre al público una exposición de escultura abstracta que precisamente recorra, con cada pieza, conceptos que en su momento exploró el autor. El vacío traducido en silencio, la elipsis, o aquello que la forma -y el poema- callan, permiten reconocer una afinidad en ambos ejercicios artísticos: el de escribir y el de esculpir.
En la escultura abstracta el espacio vacío es considerado materia de trabajo. Tallar, forjar, fundir o soldar consisten tanto en dar forma como en decidir aquello que queda fuera. Frente a la tradición que entendía la práctica escultórica como acumulación de masa, las obras de los artistas reunidos en esta muestra comparten, con matices propios, la conciencia de que el espacio interrumpido, ausente o sugerido es tan determinante como la forma que lo circunscribe. Y esa atención a la presencia y la ausencia de materia, constituye uno de los rasgos más constantes del ejercicio de esculpir.
Por tanto, este conjunto de obras, en lugar de narrar o describir una representación concreta de la realidad, sugiere figuras, sensaciones o emociones, por omisión y mediante evocaciones. Impulsando al espectador a completar mentalmente aquello que sus formas no muestran, cada una de ellas se convierte así en un lugar de contemplación y de resonancia poética, donde el silencio y el vacío dan paso a la reflexión sobre lo que no se desvela o ni tan siquiera se nombra.
En sus poemas, Leopoldo Panero evocó ausencias, paisajes interiores y sugirió desde lo no contado. Sin la pretensión de llevar sus versos al volumen, lo que aquí se propone es que escultura y la obra de este autor se reconozcan y converjan, desde la contención propia que las caracteriza, en un mismo territorio.
Puede disfrutarse de 11 a 14 y de 17 a 20 horas y los domingos de 11 a 14 horas. Lunes cerrado.


