La Guardia Civil de Astorga, fiel a la tradición, celebraba este lunes los actos en honor a su patrona, la Virgen del Pilar, con un acto institucional en el acuartelamiento de la Benemérita en nuestra ciudad.
Con la presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, el acto arrancó resaltando los valores que representan a la Guardia Civil como son el honor, la lealtad y la entrega en favor de España. Además, se puso de manifiesto «la integridad que guía los principios éticos y morales que contribuyen al aseguramiento de la confianza de los ciudadanos a los que servimos».
Durante la celebración, se destacó que «la Guardia Civil, con su dedicación profesional y la unión de los valores de honestidad, sacrificio y compromiso, representa el pilar fundamental de la seguridad y la protección de todos los derechos y libertades de todos los miembros de la sociedad hallando bajo el amparo de su patrona la inspiración para afrontar con serenidad las dificultades que pueden suponer los retos que impongan los nuevos cambios sociales y la firmeza para asumir las responsabilidades que le son encomendadas, enfrentando cada nuevo desafío con el rigor, la abnegación y la eficiencia que siempre han caracterizado al Cuerpo».
A continuación, se pasó al izado de la Enseña Nacional, símbolo de la soberanía, unidad e integridad de la Patria y de los valores superiores de libertad, justicia e igualdad expresadas en la Constitución.
Esta celebración incluyó además dos reconocimientos a sendos miembros de la Guardia Civil de Astorga. En esta ocasión, los guardias Óscar Martínez García y Rubén Iglesias Misas fueron reconocidos con la Cruz al Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco, una distinción que recibieron de manos del alcalde, José Luis Nieto, y el coronel jefe del RALCA 63 de Astorga, Santiago Calderón Calatayud.
Como es habitual y con toda solemnidad, se realizó un acto a los caídos depositando una corona de laurel en recuerdo y homenaje a los guardias que han dado su vida por el cuerpo. Los actos en el Acuartelamiento culminaban con el himno del Cuerpo aunque la celebración se trasladó, a continuación, a la parroquia de Rectivía donde se celebró una misa en honor a la Virgen del Pilar y también en memoria de los fallecidos del cuerpo. El colofón fue un vino español en el Pabellón de Rectivía.


