SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Como no hay día sin su noticia funesta, esta semana nos hemos desayunado con que Hispania Nostra ha situado otro edificio leonés en la Lista Roja de Patrimonio. Desconozco si la ermita de Quejo, en la lejana Babia, merece ser conservada por sus valores arquitectónicos y/o artísticos; pero lo que tengo claro es que, si no se ha actuado sobre ella hasta ahora, se seguirá dejando como pasto de la incuria del tiempo hasta que devenga en un montón de escombro.
Y ése es precisamente, uno de los grandes dramas de este país: la cantidad de basura constructiva que se mantiene, más o menos en pie, pero en situación de ruina absoluta, sin que nadie haga nada por demolerla ni por consolidarla. Qué les voy a decir a los astorganos de una calle umbilical para ellos como es Manuel Gullón con un edificio que (por supuesto, la culpa no es de la propiedad, ni de Patrimonio, ni del Ayuntamiento…) lleva estrangulada casi medio año sin expectativas de solución inmediata.
Pues lo de Astorga, y lo de Quejo, y lo de cualquier otro lado es el mejor ejemplo de lo español: “no toque eso, que vale mucho”. “Ya, pero es que se cae”. “Bueno, pues déjelo, que el tiempo se encargue” “¿Y si me pilla debajo, probo funcionario?” “Eso es otro departamento. Pompas fúnebres con la póliza correspondiente en planta quinta. Más cerca del cielo”.




