Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería. Otto Von Bismarck. General y estadista alemán
Enrique RAMOS – Ilustración de Cesarene
Cuentan las crónicas que los Reyes Católicos reclamaron a Boabdil una fuerte suma de oro alegando que había desaparecido de las arcas de la ciudad de Granada tras su toma al rey nazarí. Boabdil, a quien le habían concedido una suerte de “exilio interior” en las Alpujarras, quiso ganar tiempo para tomar un barco y vivir seguro en África. Así que, bien porque no tuviera el oro, o bien porque no quisiera entregar a Isabel y Fernando su plan de pensiones para su expatriación africana, ideó una estratagema. Dijo a los emisarios cristianos que el camino a Granada y la propia ciudad estaban infiltrados de cientos de espías y que no llegarían con el oro en baúles. Ofreció a diez de sus criados como “mulas” sugiriendo que tragasen piezas de oro de tamaño pequeño y, una vez en Granada, los recuperasen de sus deposiciones. Los enviados reales aceptaron la estratagema, pero Boabdil dio a sus criados formas de monedas hechas de pasta del almendras con un baño que simulaba oro. Al llegar a la Alhambra, cada día, el personal de la corte cristiana, revisaba las letrinas buscando un oro que, como no aparecía, terminó por crear la frase: “sí: oro, del que cagó el moro” mientras Boabdil huía camino de su residencia definitiva en Fez.
Aunque es una frase en desuso, incluso para la gente de la edad del suprascrito, no he podido por menos que recordarla con la presencia del famoso Foro del Manzanal en Astorga esta semana.
Se juntan, convocados por unos cuantos ilustres personajes de la sociedad civil, una veintena de alcaldes de toda la provincia, representantes de corporaciones empresariales, los promotores de ese llamado Foro de Manzanal; no aparece en ninguna agenda y al terminar la reunión mandan una foto y una nota de prensa diciendo que hay un respaldo unánime para reclamar que se suprima el peaje de la Autopista León-Astorga. Parece ser que se quisieron mucho, aplaudieron como focas de acuario amaestradas y a todos les pareció fantástica la ocurrencia
Se ve que no convocaron a los periodistas porque quizás no querrían que les preguntasen dónde estaban esas corporaciones empresariales (cámaras de comercio, asociaciones de comerciantes…) y esos partidos políticos cuando se construyó la autopista León-Astorga a principios de este siglo. Dónde, cuando en periodo aún de construcción, se prorrogó su concesión vía cambio del pliego de condiciones de forma que no pasará a ser jurisdicción del Estado hasta 2055 en lugar de haber pasado en 2021 como se había dicho inicialmente. ¿Qué potencia reivindicativa exhibió entonces del PP, cuyo ministro Álvarez Cascos cometió tropelía semejante? ¿Qué ganas de arreglar las cosas exhibió el PSOE cuando dos años después y por espacio de siete, ocupó el gobierno de la nación encabezado, por cierto, por un leonés? Quien firma esto aún tiene memoria para recordar cómo en aquel momento la FELE, y las cámaras de León y Astorga se callaban como muertos y, en el mejor de los casos decían “mejor de pago, que no hacerla”. O cómo alguna política local tenía el desparpajo de llamar a aquel atraco, por entonces de tres euros cuando aún le llamábamos quinientas pesetas, “peaje blando”. Así que ahora, amiguitos, jeremiadas, las justas.
¿Qué ustedes se quieren juntar en Astorga para comer y hacerse una foto delante del palacio de Gaudí como la excursión de las Madres Ursulinas de Valladolid? Perfecto. Pero no sigan embobando a la opinión pública con comunicados de la Señorita Pepis: hoy la autopista, mañana el lazo ferroviario de Manzanal, pasado mañana los olmos dando peras. Para exigir hay que tener fuerza y capacidad de imponer a quien no te hace caso una alternativa: ¿qué van a hacer los alcaldes del PSOE si el gobierno les ignora? ¿Enfadarse mucho y no respirar? ¿Y los del PP si la Junta les mira por encima del hombro desde Valladolid como suele? ¿Silbar y hacer como que no va con ellos? ¿Y los de UPL si en sus corralitos de Diputación no aparece lo que tiene que aparecer? ¿Cantar el himno a León y poner muchas banderas?
En estas estábamos hablando de autopistas y va la consejera de Fomento recién adquirida su condición y anuncia que lo de los peajes bonificados que Mañueco prometió en campaña, ya viene para el año que viene. Eso sí: la autopista de Asturias no entra ¿por qué? Igual porque es ilegal gracias a otra prórroga del estafador Álvarez Cascos pero ahora el PSOE tampoco quiere hacer lo que hay que hacer reintegrándola a la red de carreteras del Estado libre de pago por uso. En lugar de rescatar las autopistas para el uso público y abierto, estos artistas de la Junta se inventan un sistema para darle más dinero: además de robarme cuando voy por ellas de vez en cuando, me siguen robando con mis impuestos para financiar a quien las usa de continuo. Se supone que a quien las transita mucho, debe ser la propia operadora quien le haga rebajas. Aquí no. Aquí lo pagamos entre todos. Y lo bueno es que han votado a quien prometió semejante dislate.
Pero aún puede haber más: resulta que ese maná solo será accesible a los empadronados en este territorio bendecido por nuestros amados líderes ¿Seguro? Les recuerdo que hay doctrina del Tribunal Supremo que asegura que ni siquiera la tasa de acceso a una piscina municipal puede tener una bonificación para empadronados porque no se puede discriminar al personal entre otros motivos por residencia (otra cosa es que ilegalmente lo sigan haciendo muchos ayuntamientos). A ver si esto va a ser otro globo de helio como aquel que lanzó Suárez Quiñones diciendo que todos los camiones a cambio de bonificarles el peaje irían por la autopista León-Astorga y después resultó que era ilegal. A ver si esto era solo mercancía electoral averiada. Da igual; estamos hechos a la mentira. Quizás lo que nos hace daño es la verdad porque no estamos acostumbrados a ella.



