SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Me acabo de enterar de que el Procurador del Común de Castilla y León le ha dado un tirón de orejas al alcalde de La Bañeza por no permitir comentarios en las redes sociales del Ayuntamiento. Vaya por delante que considero a Carrera un alcalde manifiestamente mejorable por cientos de detalles, pero que ponga el candado a un canal de comunicación municipal para evitar que cualquier indocumentado deponga sandeces e insultos, no me parece, desde luego, la peor de sus decisiones.
¿Acaso el Procurador del Común no sabe/ve cómo funciona X, Facebook, Instagram y demás soportes ocurrentes de este mundo en el que vivimos? ¿No ve cómo, amparados en el burladero del anonimato, cientos de usuarios los convierten en vehículos de insulto cuando no, directamente, de odio? ¿Está el Procurador del Común en condiciones de generar un cortafuegos o cualquier otra herramienta para evitar ese tipo de acciones? ¿No? Vale, pues entonces, aplicando la teoría marxista de la escuela grouchiana, mejor estar callado y parecer imbécil que hablar y despejar definitivamente las dudas.
Afortunadamente para el alcalde de La Bañeza, los dictámenes del Procurador del Común tienen la efectividad de una flatulencia: molestan, dejan en evidencia, pero nada más. Puede seguir haciendo lo que hacía y como lo hacía porque le pasará nada.



