PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
Ya ni siquiera la prensa más turiferaria de la Junta de Castilla y León se atreve a decir que este año sí, que después de 35, la presa de Villagatón va a coger agua y va a remediar lo que parece un déficit crónico en los regadíos de la cuenca del Tuerto.
Si se rebusca esa gigantesca hemeroteca poco ordenada llamada internet, al menos desde 2008 se ha estado dando por hecho que el embalse se cierra, coge agua y entra en servicio en una acción integrada con el sistema regulado por el Sindicato Central del Embalse de Villameca.
Y es que encima, este año, es como si Villagatón se echara de menos “un poco menos”, porque Villameca está lleno y, además con las lluvias intermitentes de las últimas semanas, ha permitido que los agricultores no necesiten más agua y la reserva se contenga. Así que, como si no existiera.
La construcción de ese embalse, por mil millones de las pesetas de entonces (principios de los 90 del siglo pasado) es uno de los monumentos más notorios a la incapacidad y el desgobierno de los sucesivos departamentos de Agricultura de Valladolid. Eso sí, con la colaboración necesaria y suficiente de la Confederación Hidrográfica del Duero, que parece que tampoco ha puesto mucho de su parte.




