Astorga vivió este jueves un emotivo acto de descubrimiento de la escultura dedicada al obispo Juan Bautista Grau y Vallespinós, una figura fundamental en la historia de la diócesis y estrechamente vinculada a la obra y personalidad de Antonio Gaudí. La nueva pieza escultórica, obra de Amancio González, queda instalada en un espacio cargado de simbolismo, entre el Palacio Episcopal y la Catedral de Astorga, los dos grandes escenarios de la vida y ministerio del prelado.
El acto estuvo inaugurado por el director del Palacio de Gaudí, Víctor Murias, encargado de pronunciar las palabras iniciales y de dar la bienvenida a las autoridades, representantes institucionales, Embajadores del Palacio, medios de comunicación y asistentes.

La ceremonia contó además con el acompañamiento musical de representantes de la Escuela Municipal de Música de Astorga, dirigidos por Abraham González, cuyas interpretaciones aportaron solemnidad y emoción al homenaje.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la bendición de la escultura por parte del administrador diocesano, Javier Gay Alcaín, quien destacó la importancia espiritual y pastoral de la figura de Juan Bautista Grau para la diócesis astorgana.

El acto reunió a numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la ciudad, la provincia, la comunidad autónoma de Castilla y León y el Gobierno de España, reflejando el alcance institucional y cultural de este homenaje.
Tomaron también la palabra el Diputado de Cultura, Emilio Morán, en nombre del presidente de la Diputación de León, el viceconsejero Rubén Rodríguez Lucas, en nombre del presidente de la Junta de Castilla y León, el subdelegado del Gobierno en León Héctor Alaiz Moretón, el alcalde de Astorga, José Luis Nieto, quien puso en valor la figura del obispo como impulsor de una nueva etapa para la ciudad y como responsable de haber confiado en Gaudí para levantar el actual Palacio Episcopal, y la alcaldesa de Reus, Sandra Guaita, cuya presencia simbolizó el hermanamiento entre ambas ciudades a través de la memoria compartida de Grau y Gaudí.

La nueva escultura representa al obispo en actitud de oración, con la mirada y el gesto dirigidos hacia el futuro de la diócesis, en una composición concebida para dialogar con el entorno monumental que la rodea. El homenaje pretende reconocer públicamente a quien fue no solo un destacado pastor, sino también un gran inspirador del genio y la religiosidad de Antoni Gaudí, aspectos esenciales para comprender la obra del arquitecto catalán.
Con este acto, el Palacio de Gaudí de Astorga reafirma su compromiso con la conmemoración del centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí.




