J.J.A.PERANDONES – La tolva
Júntanse en la catedral los fieles y la Coral para celebrar las Vísperas de la Asunción, y oficializar como Amigos Mayores, por parte de su Asociación, a Gaudí y a Grau. En el interior del templo discurre la Procesión de la Virgen Blanca, representada por la valiosa escultura de La Majestad. Abre y dirige el cortejo el pertiguero, seguido de los capitulares y el paso, portado por jóvenes con camisa inmaculada y negro pantalón. En el estático ambiente, de los gigantescos pilares, de las majestuosas esculturas, de la quietud de los propios fieles, brillan las doradas capas pluviales de los canónigos, y aún más la capa talar, la que tanto gustaba al obispo Grau, del pertiguero. Oficio este último que desempeñó durante años Emilio, apodado por su antigüedad el Pertiguero, genio y figura tanto para la iglesia local como para el carnaval o el circo romano. Ha cogido el relevo, en la actualidad, el profesor Fernando Huerta, el cual, dados su porte y conocimiento del ceremonial, encabeza la procesión, y la dirige con acierto; también en el manejo de la labrada pértiga plateada, al conseguir que los enérgicos toques, en el suelo, no resuenen melifluos sobre el nuevo entarimado sino secos en las ocultas baldosas. Ciudad esta de curiosos figurantes en tres nobles edificios: unos inertes, Pedro Mato, los ángeles de zinc, Juan Zancuda y Colasa, y otros vivos, los maceros municipales y este pertiguero de la catedral.



