El Atlético Astorga sumó este sábado los tres primeros puntos de esta liga a costa de un Marino de Luanco peleón y bien plantado pero inoperante ante el gol. Como había pasado contra el Basconia el pasado fin de semana con la reacción incompleta del Astorga fue Hoyos el revulsivo de un equipo que ha recuperado la confianza y el patrón de juego.
Salió Lago de inicio con Yari Maikher, Palomeque y Andrés Calvo en el eje de la defensa y Gabri y Sergio en los laterales; en el centro del campo en la construcción, Morales, Pesquera y Albertín; en punta Cabezas en los extremos Ribeiro y Hoyos. Con ocho minutos jugados del segundo tiempo, Cervero, Martín Rafael y Guti entraron al campo por Ribeiro, Morales y Cabezas. En el 73 se sentó Pesquera y Urko Ardanaz ocupó su lugar en el campo y a falta de un cuarto de hora para el final, Lago dio descanso al generoso Hoyos que entre aplausos del público dejó su sitio a Isam.

El Marino salió dominando el balón, pero lo hacía de manera muy plana, sin peligro para la puerta local; por contra los astorganos en el minuto 10 ya dieron el primer susto con una bola filtrada de Morales a la que Ribeiro no llegó por poco y ocho minutos más tarde, llegó la ocasión más clara de todo el primer tiempo: Hoyos sentó a los dos defensas que le salieron en su internada por la línea de fondo, se plantó ante el portero y lanzó un tiro duro y colocado que el meta asturiano rechazó lo justo para que lo rebotara el larguero.

El segundo tiempo parecía no variar el guión, con un Marino que tenía más tiempo el balón, pero con un Astorga que ponía la verticalidad. Hasta que en el 61, Hoyos, el productor de la mayor parte del peligro del Atlético Astorga, se plantó por velocidad ante el área rival, dejó sentado a su par e inventó un tiro duro al palo corto que el meta asturiano se tragó. El 1-0 daba tranquilidad a la parroquia astorgana, pero los de Lago, en lugar de meterse en la cueva e intentar conservar, salieron a buscar más ventaja oliendo la sangre de un enemigo de rodillas. Así, en pleno chaparrón atacante del Astorga, Cervero juega con Martín Rafael que filtra un pase a Sergio para que, viendo sin marca de nuevo a Cervero en la frontal del área pequeña, se la ponga para que haga gol sin oposición. El delantero soriano acudió a brindar su gol a la banda a su compañero Sellés, que convaleciente de su operación de clavícula veía el partido vestido de calle con el brazo en cabestrillo.
Era el minuto 68 y los cambios habían dado ese punto de revolución al Astorga que veía cómo el Marino se encogía cada vez más. Así que los locales siguieron percutiendo y en el 78, Martín Rafael botó una falta lateral, prácticamente un córner, que Palomeque, alzándose libre de marca en el centro del área, cabeceó marcando los tiempos sin oposición para hacer el 3-0.



