SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Dice el Evangelio que le decía Jesucristo a sus discípulos. Me he acordado de la frase, no por mis afanes semanasanteros, que son escasos tirando a nulos, sino más bien por ese prontuario de expresiones que tenemos a fuego grabadas en la mente de las pretéritas catequesis y clases de religión. La evocación me ha llegado al ver que los ecologistas van a denunciar a la Administración porque ciervos, corzos, jabalíes y otros elementos de fauna salvaje mueren en el canal de Arriola que para ellos en alguna zona se ha convertido en una trampa de la que son incapaces de salir.
La analogía con la frase evangélica me llega por cómo unos están pidiendo a la Junta o al Gobierno que permita cazar esos bichos que comprometen la seguridad del tráfico y la nascencia y progresión de los cultivos y al mismo tiempo, otros dicen que mira qué pena el ciervo que se cayó a las rejas del canal y se murió antes que lo matara un coche y se llevará por delante a quienes iban en él. Paradojalandia: unos quieren matar esos bichos, pero cuando se mueren solos otros llevan a la Administración ante la justicia porque está mal que mueran.



