Impotencia, en el contexto emocional, es el sentimiento de falta de poder, competencia o control para hacer algo, por ejemplo, prohibir la tauromaquia. Suponemos, desde la ASOCIACIÓN CULTURAL TAURINA DE ASTORGA, que ese sentimiento es el que debe experimentar la fundación Weber al ver como su empeño en acabar con esta actividad acaba en fracaso cada vez que lo intenta. Su argumentario se queda plano ante la “tozuda” realidad.
Los toros están viviendo uno de sus mejores momentos en la historia. Cada vez suscitan mayor interés, especialmente entre los más jóvenes. La reciente feria de Sevilla ha registrado lleno absoluto de no hay billetes todos los días. La próxima feria de San Isidro en Las Ventas, será otro escenario de afluencia masiva a esta tradición tan española como son las corridas de toros. Cada día se darán cita en el coso madrileño 23.000 personas.
Los toros, después del fútbol, son el segundo espectáculo de masas. Cada año, aproximadamente acuden unos cuarenta millones de espectadores a presenciar corridas de toros en todos los países donde se desarrolla la tauromaquia: España, Francia, Portugal y América.
Alrededor del 80% de los municipios españoles acogen algún tipo de espectáculo taurino en sus fiestas patronales. Los toros son un encuentro cultural de gente de bien. No todo el mundo puede ser aficionado a los toros.
La tauromaquia está declarada Patrimonio Cultural en España mediante la Ley 18/2013, lo que obliga a los poderes públicos a garantizar su conservación, protección y divulgación. Claro, suponemos que debe ser frustrante ver como tu cometido se estrella contra una realidad y legalidad distintas a lo que uno tiene en su mente.
El pasado año 2025, nuestra ciudad albergó una de las semifinales del circuito de novilladas que organizan la Junta de Castilla y León y la Fundación del Toro de Lidia. El coste de esta novillada lo financiaron ambas entidades y está expuesto ante los ojos de cualquiera que quiera consultarlo en el Portal de Transparencia de la Junta de Castilla y León.
La novillada fue un éxito de público. En una tarde “ardiente” del mes de julio justo la mitad de la plaza se llenó hasta los topes. Esa mitad, evidentemente, era la que estaba en la sombra. Estamos hablando de unas dos mil personas. Añadimos que la novillada fue retransmitida por TV, lo que contribuyó a la promoción de Astorga.
La fundación Weber, de origen suizo, ha denunciado la recepción de una respuesta insuficiente sobre el coste público de la actividad. Pues bien, o es cosa de impotencia, el ver que sus empeños acaban en nada, como hablamos al principio, o es cosa de pereza —por no decir vaguería—, el buscar en el Portal de Transparencia. En cualquier caso, ahí están los datos para ser consultados por cualquiera, insistimos.
No le vendría mal a esta fundación crear también un órgano de transparencia en el cual se reflejara su financiación. Esta fundación ha sido incluida en un programa de 2,4 millones de euros dedicados al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La pareja de la directora de este centro, qué casualidad, colabora con la fundación. Ruth Toledano es su nombre. Este hecho ha suscitado críticas sobre posibles conflictos de interés y la gestión de recursos en una institución dedicada a la investigación contra el cáncer.
En España, esta fundación ha sido representada por Rubén Pérez Sueiras, de Podemos Galicia. Esta persona, según la Federación Galega de Caza, tiene un largo historial de ataques contra cazadores y actos polémicos, como la liberación de animales cautivos.
Desconocemos la tendencia política, ni nos importa, de esta fundación, lo que sí observamos es que siempre actúan en ayuntamientos que no están gobernados por algún partido de izquierdas.
Enrique Gómez Arienza
Presidente de la Asociación Cultural Taurina de Astorga



