PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
“Señor Sánchez ¿Quién es ese P.S que sale en los papeles de Leire Díaz?” “¿Quién era M. Rajoy que salía en los de Bárcenas, señor Feijóo? Lecciones de Gurtel y Kitchen, ninguna”.
“Señor Mañueco: es usted una correa de transmisión de Vox, que le ha hecho tragar con todo” “Señor Martínez: usted sí que es una correa de transmisión del sanchismo, que se cargaron a su antecesor para ponerlo a usted”.
“¿A qué se va a dedicar el cargo de confianza contratado por el alcalde de Astorga?” “Si quieren hablamos de los contratos que hacían los anteriores”
Y así, hasta la náusea. Nadie es capaz de explicar por qué hace determinadas cosas a menos que eche mano de ese comodín que es señalar en el prójimo el defecto propio, que es lo que dicen los politólogos que Goebbels formuló como principio de transposición. O dicho en lenguaje infantil: “rebota, rebota y en tu culo explota”,
Cuando para explicar la basura que tienes encima solo puedes airear la que supuestamente le atribuyes al de enfrente, estás jugando, como político, a un juego muy peligroso porque empujas al votante a escoger entre tu basura o la otra; pero vote lo que vote, siempre será una mierda.




