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miércoles, mayo 13, 2026

Una carta de Gaudí y un documento protagonizan la Pieza del Mes de febrero del Palacio

El proyecto del Palacio Episcopal de Astorga resultó complejo en lo administrativo y lleno de incertidumbres  para un Antonio Gaudí que tuvo que someterse a la tutela (después de la decisiva mediación para la obtención de fondos económicos del entonces Gobernador del Banco de España, el astorgano D. Pío Gullón Iglesias), del Ministerio de Gracia y Justicia y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que siempre incomodó al arquitecto y que fue sobrellevada gracias al incondicional apoyo de su amigo y mentor espiritual Juan Grau y Vallespinós, obispo de Astorga.

Las correcciones a sus propuestas arquitectónicas que con poco agrado Gaudí tuvo que aceptar, además de la demora en el pago de sus honorarios, provocaron un clima tenso durante los seis años en los que el arquitecto estuvo al frente de las obras.

La certificación de obra que Gaudí firma y que aquí se expone nos muestra algunos datos muy interesantes, como el presupuesto inicial aprobado, la previsión de la duración de las obras o el nombre del primer contratista del Palacio, Policarpo Arias.

A pesar de todo lo que rodeó al proyecto, institucional y administrativamente hablando, la obra astorgana de Gaudí está ligada sin duda al vínculo personal entre el arquitecto y el obispo Grau. La amistad que se fue consolidando con los años, gracias entre otras cosas a los viajes de Gaudí a Astorga, en los que reconoce “el afabilísimo trato recibido…”, tiene su final con el inesperado fallecimiento del prelado en el otoño de 1893. Este hecho supondrá la decisión de Gaudí de no continuar dirigiendo la obra, ya que después de la muerte de su amigo y con la sede episcopal vacante, la Junta Diocesana asume la dirección del proyecto y comienza un breve pero decisivo periodo de disensiones que sumen al arquitecto en la soledad y la incomprensión y que concluyen con la sencilla y esclarecedora carta de renuncia a continuar como arquitecto, enviada por Gaudí desde León el 4 de noviembre de 1893, que se muestra destacada este mes de febrero.

Después de un largo periodo de inactividad hasta casi el abandono y olvido, las obras concluirán 20 años más tarde bajo la dirección de Ricardo García Guereta. Ambos documentos, procedentes del Archivo Diocesano de Astorga y custodiados en el Museo de los Caminos, se exponen hasta finales de mes en un lugar destacado de la segunda planta, a partir de marzo serán trasladados a un punto de la planta noble donde interactuarán hasta finales de año con la exposición permanente del Museo de los Caminos del Palacio de Gaudí.

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