Cada año, cientos y cientos de bastones quedan abandonados en Santiago de Compostela cuando los peregrinos terminan su Camino. Durante semanas fueron un apoyo constante. Compartieron lluvia, cansancio, conversaciones, silencios y alegrías. Y, sin embargo, muchos acaban olvidados cuando la peregrinación llega a su fin.
De esa imagen nace ‘Andanzas de un Bordón. La historia continúa’, una iniciativa impulsada por las asociaciones de Camino Francés Federación junto a El Camino con Correos y el Monasterio de San Martín Pinario para que esos bordones vuelvan al lugar donde mejor saben estar: el Camino.
Cada bordón, ese bastón que acompaña al peregrino durante su Camino, podrá volver a ayudar a otra persona, llevando además un pequeño mensaje escrito por quien lo utilizó hasta Santiago. Porque, de alguna manera, quien lo recoja caminará también sobre el esfuerzo, la experiencia y la historia de quien llegó antes.
Si por cualquier motivo el peregrino no va a regresar con su bordón después de llegar a Santiago de Compostela, se anima a dejarlo en la Sala de Recepción de Objetos del Monasterio de San Martín Pinario porque allí podrá comenzar una nueva andanza y seguir ayudando a otros peregrinos.
El objetivo es recuperar los bastones que muchos peregrinos “abandonan” al llegar a Compostela y devolverlos al lugar donde mejor están: el Camino. Así, adquiere una segunda vida, permitiendo que otro peregrino disfrute de su compañía.
Y es que el bordón o bastón de peregrino es un compañero fiel de todo aquel que decide recorrer el Camino de Santiago, una ayuda en las subidas y bajadas pero también un testigo silencioso de la experiencia.
A pesar de ese vínculo emocional que se produce entre peregrino y bordón, son muchos los bastones que quedan atrás pero con esta campaña, podrán iniciar una nueva andanza, al enviarlos a diferentes puntos de inicio del Camino para que otros peregrinos puedan usarlos de forma totalmente gratuita. Para aquellos que quieran conservarlos, en Correos cuentan con embalajes especiales para enviar tu bastón a cualquier punto de España o a otros destinos internacionales.
El Monasterio de San Martín Pinario, situado al lado de la Catedral de Santiago, es punto final para muchos peregrinos que realizan el Camino. Un buen número de caminantes dejan ya allí sus bastones al concluir su ruta y, por ello, se ha elegido como punto de recogida para esta campaña. De esta forma, la hospedería cuenta con un gran cubo rotulado con la imagen de esta campaña en el que el peregrino podrá depositar su bastón.
Hasta allí se desplazará un cartero a recoger los bordones donados para después enviarlos a distintos puntos del Camino Francés. Concretamente a los albergues gestionados por las asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Estella, Los Arcos, Nájera, Burgos, Mansilla de las Mulas, Astorga y Ponferrada, pero también en la Oficina de Atención al Peregrino de Pamplona. Allí volverán a estar disponibles de forma gratuita para aquellos que empiecen su peregrinación.
‘Andanzas de un bordón’ incorpora, de esta forma, un claro compromiso con la sostenibilidad ya que la reutilización de los bordones evita que cientos de ellos queden abandonados cada año tras finalizar el Camino. Y, al mismo tiempo, favorece un uso responsable de materiales a los que aún les queda mucha vida y muchos kilómetros.
La iniciativa promovida por Camino Francés Federación cuenta también con una dimensión humana: la de conectar historias y peregrinos a lo largo del tiempo ya que, en el momento de entregar su bordón en San Martín Pinario, el peregrino podrá escribir un breve mensaje dirigido a quien lo reciba. Esa tarjeta permanecerá unida al bordón durante su viaje, convirtiendo cada entrega en un acto de continuidad entre personas que, probablemente, nunca llegarán a conocerse.



