SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Va la presidenta de la Comisión Europea tan rubia, tan estirada y tan prusiana la señora Von der Leyen y suelta la gran ocurrencia de su currículum: “como el tema del hidrocarburo anda regulinchi a cuenta de ese amiguete mío americano que se pasó de vueltas con lo de Irán, un día a la semana, trabajen desde casa para ahorrar gasolina camino de sus ocupaciones”
¿Quiénes deben trabajar desde sus casas, emperatriz del vacío? ¿los transportistas? ¿las camareras? ¿los albañiles? ¿los reponedores de supermercado? ¿las panaderas? ¿los agricultores? ¿las pastoras? Pensar que solo trabaja quien se sienta delante de un ordenador revela suficientemente la grey que nos gobierna y el concepto que tienen del mundo circundante. A esta artista del tinte caro le deseaba yo una fuga de las gordas en una cañería en su casa y a la hora de llamar a su fontanero escuchar “lo siento, señora Von der Leyen, en cumplimiento estricto de su directiva, estoy en mi telejornada laboral. Ponga toallas en el suelo y ya ,si eso, mañana. ¡Ah! No, que mañana es sábado. Bueno, pues el lunes”
En lugar de hacer por lo que cobra, que es mucho, y remangarse diciéndole al otro rubio de allende el océano que deje de hacer el tonto y poner en peligro al mundo, nos llega con tiritas para remediar amputaciones.



