PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
Dos noticias juntas se entienden mejor, que dicen ahora en las redes sociales. Por un lado, la Policía ha difundido unas imágenes de la destrucción de prendas de marcas falsificadas que había incautado en Astorga y Ponferrada. Por el otro, unas informaciones nos están contando que el fulgurante éxito de la selección española de fútbol en el campeonato del Mundo, ha provocado desabastecimiento en las existencias de camisetas del equipo nacional.
¿Desabastecimiento? ¿Dónde? ¿En las tiendas oficiales? A ver si va a ser que en los mercadillos con la redada policial, nos hemos quedado sin el material forofo para cubrir mañana plazas y sofás de casa y el problema es que no hay suficientes camisetas falsas para responder a la demanda de patriotismo futbolero. Porque nuestro fervor por las hazañas patrias también es low cost.
El idioma español, tan rico y variado, tuvo en los años de la posguerra una palabra para definir al mercado negro de toda la vida: estraperlo. Con las camisetas de la selección ante lo de mañana vamos camino de ese estraperlo: producto escaso que se vende a precios abusivos aunque no sea de la mayor calidad. Además, como está perseguido, compradores y vendedores harán sus transacciones de tapadillo.



