PIEDRA DE AFILAR – Enrique Ramos
A falta de otras cosas que celebrar, el Ayuntamiento de Astorga se ha caracterizado históricamente por ser pródigo en homenajes. Aquí se llevan lustros tributando reconocimientos a gentes cuyos méritos lucen en el papel recién escrito, pero que muchos que conocen la instrahistoria de la ciudad y las virtudes con que adornan al homenajeado cuestionarían como abogados del diablo en esta “canonización astorganista”.
Para qué escarbar, pensarán (pensaremos) en estas cosas, a fin de cuentas, son medallas, pero no son pensionadas. Algo darán porque el que regala no pierde si el que recibe entiende.



