Seis meses llevan cortadas dos importantes arterias del centro de Astorga sin que, de momento, se haya dado una solución al problema. Desde que, el pasado 28 de enero, colapsara el edificio en ruinas de la calle Manuel Gullón (esquina Alonso Garrote) tanto esta vía como Gabriel Franco se encuentran cerradas al tráfico -y los peatones en algún tramo aunque ya las vallas no impiden el paso-. Lo último que se ha conocido sobre este asunto, ya que Patrimonio en sus últimas comisiones no ha dado cuenta de este asunto, fue en el mes de marzo cuando el Ayuntamiento iniciaba el trámite de ruina pidiendo la propiedad poder tirar la fachada -Patrimonio había determinado que había que mantener la fachada-. El plazo de información pública era «no inferior a dos meses» que se cumplieron el pasado mes de mayo.
Cansados de esta situación, los vecinos y comerciantes de la calle Gabriel Franco -y aledañas como San José de Mayo- están registrando escritos en el Ayuntamiento de Astorga para solicitar la reapertura de este vial. En primer lugar, manifiestan su preocupación por esta situación -que se viene arrastrando desde el 28 de enero cuanto se desprendieron los primeros cascotes del edificio en ruina de Manuel Gullón- y denuncian las «consecuencias negativas que esta medida está generando tanto para los residentes como para la actividad comercial del entorno».
Según detallan, «la permanencia del cierre está provocando una concentración excesiva de tráfico en las calles adyacentes, que se han convertido en auténticas vías de gran intensidad circulatoria, con los consiguientes problemas de seguridad, ruido, contaminación y molestias para vecinos y usuarios. Asimismo, esta situación está ocasionando importantes inconvenientes a los usuarios del garaje colindante, dificultando los accesos y generando continuas molestias que afectan a su vida cotidiana».
En el escrito, se manifiesta que «resulta difícil comprender las razones que justifican el mantenimiento de este cierre, especialmente cuando sus efectos están repercutiendo negativamente sobre la movilidad de la zona y sobre la actividad económica de los establecimientos cercanos».
Por ello, consideran necesario que «el Ayuntamiento revise esta decisión y valore la reapertura de la calle Gabriel Franco o, en su defecto, explique públicamente los motivos que impiden llevarla a cabo. Creemos que una solución dialogada y consensuada contribuiría a mejorar la circulación, reducir las molestias y favorecer el normal desarrollo de la actividad comercial y residencial del entorno», concluyen al tiempo que solicitan que «se estudie esta reapertura con carácter prioritario adoptando las medidas necesarias para restablecer una circulación más equilibrada en la zona, atendiendo a las demandas de vecinos, comerciantes y usuarios afectados», finalizan en el escrito.




