Una bóveda de estilo gaudiniano en el Camino de Santiago para dar cobijo al peregrino a su paso por Murias de Rechivaldo. Homo Faber impulsa un curso de bóvedas tabicadas impartido por Carlos Martín, maestro bovedero y yesero por devoción y tradición familiar que está dando como resultado esta construcción que será una pausa para los caminantes de la ruta jacobea.
Como cada verano, Martín propone un reto para divulgar su conocimiento de treinta años de trabajo en su empresa Crea, Restauración de Bienes Culturales, llevando construidas y rehabilitadas más de 300 bóvedas tabicadas, encamonadas, de piedra y actuando en numerosos trabajos de yesería. Este año, el curso se imparte en Murias de Rechivaldo donde, desde el pasado lunes y hasta el domingo, una veintena de alumnos están levantando una cubierta de inspiración gaudiniana dentro del Bóvedas en el Camino, espacios construidos con la técnica tabicada para el descanso de los peregrinos.

El alcalde de Astorga, José Luis Nieto, junto al pedáneo de Murias, Amando Alonso, dieron las gracias a Homo Faber por este taller y especialmente al maestro Carlos Martín y los alumnos por “el gran trabajo realizado para levantar esta preciosa cúpula coincidiendo con la celebración del Año Gaudí, una celebración que se está viviendo con gran intensidad en Astorga y que también queríamos que llegara a las pedanías y qué mejor sitio que Murias donde descansa también la escultura del obispo custodio realizada por Amancio González”, afirmó el regidor.

Desde la Junta Vecinal, Amando Alonso detalló que “estamos muy agradecidos porque este tipo de actuaciones se realicen en pueblos pequeños para que tanto los vecinos como los peregrinos puedan disfrutar de esta pequeña obra de arte que además siempre será un recuerdo del centenario de la muerte de Gaudí”. La bóveda está instalada a la entrada del pueblo por el Camino de Santiago, un espacio que en próximas fechas va a ser pavimentado puesto que se está a la espera de que la adjudicataria termine otra obra.

Carlos Martín detalló que esta bóveda busca ser un homenaje al genial arquitecto catalán porque “yo he tenido la satisfacción de trabajar en la Sagrada Familia”. “Un arquitecto que supo demostrar que la verdadera arquitectura nace cuando el conocimiento y el oficio caminan de la mano. Su legado sigue inspirando a quienes creemos que el ladrillo, el yeso y las manos del artesano son capaces de transformar una idea en una obra destinada a perdurar. Este taller es nuestro pequeño homenaje a su genialidad y a todos los que entienden que la arquitectura no solo se dibuja: también se construye”.
Los alumnos participantes en el taller han llegado desde distintos puntos de España y Europa y “están haciendo un trabajo fabuloso”. El maestro indicó que la bóveda se ha realizado con catenarias, cuenta con cincuenta metros cuadrados y que, una vez rematada, “tendrá detalles que simulen las escamas y la piel del dragón que Gaudí diseñó”. Este espacio, sirve como refugio al peregrino “para cuando vengan cansados, haya lluvia o mucho sol, que puedan sentarse en ella y estén frescos”. En la jornada de este viernes se culminaba la estructura quedando hasta el domingo la decoración del ladrillo y el revocado para que perdure en el tiempo.
En este caso, se ha elegido Murias por “su cercanía a Astorga, gran exponente de Gaudí, y porque es una paso importante del Camino por donde circulan cientos de peregrinos a diario que ahora contarán con esta zona de descanso”, agregó Martín que indicó que este proyecto de ‘Bóvedas en el Camino’ cuenta con distintas cúpulas en función de la zona en la que se levanten siguiendo el estilo de esos lugares tomando inspiraciones góticas o románicas y, en este caso, gaudinianas.


