La implantación de una planta de tratamiento de lodos de depuradoras en nuestro entorno avanza sin que los alcaldes directamente afectados hayan mostrado una oposición clara y firme. Esta actitud pasiva, lejos de ser neutral, tiene consecuencias reales y negativas para los vecinos y para el territorio que gobiernan.
La ausencia de alegaciones, recursos o posicionamientos públicos contundentes supone, en la práctica, una renuncia a defender los intereses de la población. Los proyectos de este tipo generan impactos ambientales, paisajísticos, todo ello con consecuencias en la salud, que no pueden ser ignorados: aumento del tráfico pesado, malos olores, riesgos para los acuíferos y una degradación progresiva del entorno rural y natural.
Frente a esta inacción institucional, la junta vecinal de Piedralba, con sus escasos medios, pero una voluntad férrea, continúa desplegando todos los esfuerzos legales y sociales a su alcance para frenar este atropello. A través de la movilización ciudadana, la presentación de numerosas alegaciones y el uso de las vías jurídicas disponibles, los vecinos están asumiendo una responsabilidad que debería ser compartida por sus representantes municipales.
Los vecinos esperan de sus representantes una defensa activa de la calidad de vida, no un silencio administrativo que facilite decisiones tomadas desde despachos lejanos. Cuando los alcaldes no ejercen su papel de oposición o vigilancia ante infraestructuras potencialmente dañinas, se rompe la confianza ciudadana y se debilita la democracia local.
El territorio no es un espacio vacío ni un lugar de sacrificio. Es un bien común que requiere protección, planificación responsable y valentía política. La pasividad también es una forma de decisión, y en este caso, es una decisión que perjudica a quienes viven y cuidan este entorno cada día.
¡¡Lodos No!!
Firma. Plataforma Lodos No.



